MARCELA PERALES
26 de julio de 2017 / 08:26 a.m.

MONTERREY.-  El trabajo de Jesús era reclutar chicas para explotarlas sexualmente, amenazarlas si intentaban denunciar y castigarlas si no complacían al cliente.

La esclavitud consistía en obligarlas a tener relaciones sexuales y entregar todo el dinero sin que les quedara algo a ellas.

“Tenía aproximadamente 20 años cuando comencé esto. Para poder ir a comer tenían que pedirme permiso y ya las llevaba yo a comer, tenían que tardarse no más de 12 minutos en el momento en que encontraban al cliente.

Podrían (los castigos) ser golpes, amenazas, podrían ser sacarlas, no llevarlas a cenar, no comprarles cosas con su propio dinero”, reveló el ex tratante, quien cumplió una condena de 12 años en un penal nacional.

El ex presidiario, que también cumplió con el proceso de reinserción social, confesó que parte de la trata de personas con fines de explotación sexual, es que las menores dejan de ser rentables cuando llegan a cumplir sus 24 o 25 años.

Antes de esa edad y mientras estuvieran trabajando para él, no podían quedar embarazadas, aun y cuando el cliente decidiera no usar algún anticonceptivo.

De lograrse una concepción, dijo, eran castigadas con severos daños psicológicos y obligadas a pasar de víctimas a victimarias.

“Si salía embarazada, una, dejaba de trabajar. ¿Ya no servía? Era como mercancía maltratada.

La amarraron a la silla y en todas sus extremidades, sus partes sexuales, boca, oídos, todo, tenía cinta canela con palomas, cohetes y todo lo que tenía que ver. Ella de joven fue víctima y al paso del tiempo fue victimaria”, dijo el hombre.

Un estudio realizado por el Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Autónoma de Nuevo León, indica que la mayoría de los tratantes oscila entre los 40 y 50 años de edad y generalmente son de baja escolaridad.

Sobre su manera de engañar, la investigación arroja que el 39 por ciento de los victimarios engaña a la chica a través de una falsa promesa de trabajo, el 14 por ciento por promesa de matrimonio, el 10 por ciento aprovecha la desintegración familiar de la víctima y el 5 por ciento les promete el sueño americano, es decir, cruzarlas a Estados Unidos para una “mejor” calidad de vida.

“Su estrategia de engaño depende del perfil de la muchacha y de la necesidad de la muchacha, siempre la muchacha menor de 15 años con el noviazgo es fácil para engañar”, explicó Arun Kumar Archaya, quien lleva 10 años investigando el tema de trata de personas en Nuevo León.

La representante de Alternativas Pacíficas A.C., Alicia Leal, señala que en su asociación y con los testimonios de las mujeres víctimas de violencia, se ha podido definir también el perfil de la víctima.

La pobreza, falta de estudios y disfunción familiar son los principales motivos que la convierten en presa fácil de las redes trata.

En el estudio mencionado, se indica que el 34 por ciento de las víctimas cree en su tratante por la necesidad de un empleo y ese mismo porcentaje busca tener una mejor calidad de vida.

El 29 por ciento vive en condiciones de pobreza y el 5 por ciento se deja influenciar por un noviazgo.

mmr