28 de octubre de 2014 / 02:30 p.m.

MONTERREY.- El 20 de junio de 1998 es lejano. En los archivos periodísticos la fecha corresponde a un hecho violento –entonces aislado- denominado "atentado". El blanco era Ricardo Rafael Reyes Reyna, pero el gatillero no acertó en él sino en su esposa Aurora Rodríguez Andrade.

Aquel atentado ocurrió en el bulevar Antonio L. Rodríguez cuando la pareja y sus dos hijas viajaban en un coche y fueron alcanzados por un binomio motorizado; el copiloto disparó contra ellos.

La noticia devino en pésames y condolencias a Rafael Reyes Montemayor, líder de los burócratas municipales de San Pedro y de todo el Estado, padre de Reyes Reyna.

Aquéllo fue el primero de tres atentados mortales contra integrantes de los Reyna, una familia ligada al sindicalismo de los burócratas municipales y que este lunes 27 de octubre volvieron a ser noticia por hechos violentos tras el atentado de otro de sus integrantes: Humberto Reyes Martínez, líder de la Confederación Nacional de Organizaciones Populares (CNOP) en Monterrey, cuyo gremio encabeza a nivel nacional Cristina Díaz Salazar, también senadora por Nuevo León.

Aunque Ricardo Rafael Reyes Reyna libró el primer atentado, nueve años después volvió a estar en una escena similar a la que vivó con su esposa. Entonces el panorama era diferente; en la anterior ocasión –se dijo- el atentado fue motivado por un lío pasional  en el que el empresario hotelero Teodoro Martínez León contrató a sicarios en vendetta porque su pareja tuvo amoríos con Reyes Reyna.

Los homicidas de Aurora Rodríguez Andrade fueron detenidos y condenados a 35 años de cárcel, aunque uno de ellos consiguió su libertad mediante recursos legales. Teodoro Martínez, quien buscaba la procuraduría neolonesa, fue ejecutado el 18 de febrero de 1999 en calles del Distrito Federal.

Pero el 13 de septiembre de 2007 la historia fue diferente; Reyes Reyna no libró la muerte cuando mientras conducía su coche Lincoln fue alcanzado por pistoleros en la avenida Vasconcelos. En ese entonces, la noticia de su ejecución se sumó a la de la cuota de diaria que la entidad padecía por violencia del crimen organizado.

Siete años después de la muerte de Reyes Reyna, la tragedia familiar regresó. Esta vez, el blanco fue Humberto Reyes Martínez, quien fue emboscado en la avenida Venustiano Carranza a la altura de Constitución cuando salía del restaurante El Mirador.

Los gatilleros le dieron alcance a su camioneta Cherokee dando muerte inmediata a su chofer e hiriéndolo a él y a sus tres acompañantes, dos de los cuales, Eloy Alejandro Amaro Martínez y Marco Antonio Limas de la Cruz fueron agentes de tránsito de Monterrey y el tercero, Artemio González Wong, fue jefe policial de Escobedo en 2004.

Dos de los acompañantes de Humberto Reyes Martínez murieron cuando ingresaron al Hospital Universitario; González Wong murió en el lugar.

FOTO: Carlos Rangel

LILIANA CAVAZOS Y FRANCISCO ZÚÑIGA ESQUIVEL