FRANCISCO ZÚÑIGA ESQUIVEL
6 de diciembre de 2017 / 08:01 p.m.

MONTERREY.- El frío no detiene a doña Magda, pero si le hace barrer más rápido, para calentarse.

En sus 18 años como empleada de barrido manual, le han tocado muchos días de bajas temperaturas; alguien tiene que limpiar las calles, y le toca a ella.

Son una infinidad los oficios que deben desempeñarse a la calle, sin importar el clima. Los oficiales de Tránsito deben estar de pie en medio del tráfico, y del peligro, tanto de ser arrollados por un automovilista distraído, como afectados por una pulmonía fulminante.

Cuando llueve los 'lavacoches' no trabajan, pero cuando hace frío, sí; y también los 'limpiaventanas', que deben meter las manos al agua a punto de congelación, sin quejarse.

Si se le hace cruel, intente subirse a una motocicleta con una temperatura de diez grados. El viento cala como cuchillos de hielo, pero la correspondencia no puede esperar.

Albañiles, vendedores ambulantes, los puesteros en las calles, y una actividad que quizá no es oficio, pero no acepta descanso: la mendicidad. Aunque a veces surge un alma noble que le lleva pan y café.

Barrer las avenidas, como doña Magda, es un oficio que siempre tiene que desempeñarse a la intemperie, donde siempre hay condiciones adversas: mucho sol, frío, lluvia, calor extremo, y a veces, aguanieve.

Para cuando hay frío, doña Magda tiene una fórmula infalible: barrer rápido.


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