GABRIELA JIMÉNEZ
6 de enero de 2018 / 11:01 a.m.

MONTERREY.- Aunque el Día de los Reyes Magos y la rosca de pan nacen con un significado religioso y cultural, en la era moderna esta tradición ha sufrido transformaciones debido a las estrategias de mercadotecnia de las empresas que ofertan el producto.

Ahora existen roscones rellenos de crema, cajeta, o incluso los hay con carne, verduras e ingredientes salados. Sin embargo, expertos en gastronomía e historia señalan que ni siquiera la versión tradicional conocida en la actualidad es tan parecida a la original, la cual se asemejaba más a una corona y tenía forma circular.

En entrevista, el chef Tadeo Treviño, comenta que la costumbre de partir este bolo comenzó en Francia durante la Edad Media. Los registros históricos indican que el origen de tal festividad fue considerado pagano por la Iglesia católica.

La usanza era que dentro de la masa se escondiera un haba –o incluso una moneda de oro–, y quien la hallara era proclamado rey de la fiesta de forma simbólica.

“En un principio se ponía un cuerpo extraño (en la rosca), lo que se ha dicho es que era un haba. La rosca no era como la que se hace actualmente, era circular simulando lo que era la corona de un rey, y los colores (de los ates) asemejan los rubíes, las esmeraldas”, señala.

La tradición del roscón pasó a España, y se estima que llegó a México en la época colonial. No obstante, se desconoce con exactitud cuándo comenzó a ocultarse el muñeco que simboliza al Niño Dios entre el pan.

El chef afirma que al elaborar la rosca se utilizaban moldes para conservar la forma redonda y evitar que la masa se expandiera.

“Antes ponían unas bases para no dejar que la masa se extendiera más y tuviera un tope; era redonda. Ahora la hacen más ovalada para que sea más rentable”, menciona.

Por otra parte, Juan Jaime Gutiérrez, historiador y comediante conocido como el Conde de Agualeguas, enfatiza que a través del tiempo, el Día de los Reyes Magos ha sido más popular en el centro y sur del país que en la zona norte, pero en las últimas décadas ha cobrado fuerza a raíz de las “agresivas” campañas de mercadotecnia de las panificadoras y cadenas que venden roscas.

“Hace unos 70 años, por ejemplo, no era tan promovida la rosca de Reyes. En los últimos años esto ha tenido más un fin de comercio, de negocio; se le da mucha publicidad para que se compre el pan”, dice.

Incluso, apunta que en los estados del norte la costumbre es que los niños pidan sus regalos a Santa Claus, debido a la cercanía geográfica y cultural con Estados Unidos. En cambio, en el centro y sur la tradición indica que los Reyes Magos son quienes traen los obsequios.

En la época actual es posible encontrar el pan con relleno de chocolate, cajeta, mezclas de frutos secos, o con carne, chiles y verduras. También hay empresas que aprovechan la festividad para inventar roscas de chicharrones de cerdo y hasta sushi. Los tipos, precios y tamaños varían, pero los hay para todos los gustos.

Aunque la celebración representa el final del popularmente llamado “maratón Guadalupe-Reyes”, quien encuentre la figura del Niño Dios en la rosca obtiene el compromiso de invitar una tamaliza el 2 de febrero, día de la Candelaria. Las fiestas no han terminado.


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