gustavo MENDOZA LEMUS | MELINIO DIGITAL
13 de diciembre de 2015 / 08:51 a.m.

Santa Catarina.- Las notas musicales se escuchan cuando se sube por la calle Tenochtitlán, la cual conduce hasta lo alto de la colonia Rincón de las Mitras en Santa Catarina.

Al fondo de la tuba, las trompetas y una batería se suman las carcajadas de niños, quienes sentados en el cascarón de lo que fue una antigua caseta de vigilancia estudian para convertirse en músicos.

Silvia y Conrado Ramírez, hermanos, han conformado el proyecto Ruido en tu Barrio, que tiene como finalidad armar un ensamble de vientos y percusión en uno de los sectores marginados.

La iniciativa, lanzada de manera independiente, inició hace poco más de un año primero con los hijos de Conrado, después se acercaron los sobrinos y en cuestión de meses ocho niños más, vecinos del sector, se unieron al ensamble.

"Primero les enseñé a mis hijos Leonardo y Felipe, yo soy músico, me dedico a tocar el acordeón, para inculcarles un poco el hábito de la música", menciona Conrado.

EL ESPACIO

La entrevista se realiza en el edificio de lo que alguna vez fue una caseta policial de barrio.

Hace más de 20 años que está abandonada y el proyecto Ruido en tu Barrio decidió tomarla prestada.

Todos los integrantes del proyecto se aventuraron a limpiarla, sacaron la basura, el escombro; la pintaron, instalaron butacas y la cercaron con una malla metálica. Todo hace menos de un mes.

Elegir la caseta fue para protegerse del clima, menciona Silvia Ramírez, además cuando el ensamble creció la casa de Conrado fue insuficiente.

Después se fueron a ensayar a la plaza La Soledad, pero con el frío y la lluvia se volvía incómodo.

La caseta, aunque ya está arreglada, carece de ventanas, sistema eléctrico y baño. Además, a su alrededor continúan montículos de material o basura que los vecinos acumulan.

"Los traíamos al parque a que jugaran y practicaran, pero ya ves el clima que llovía o hacía frío. Decidimos tomar la caseta, limpiarla y aquí estamos, como quiera entra el frío pero aquí nos cubrimos", detalla Silvia.

MEJORAR AL BARRIO

Bárbara, Valentina y Fernanda se disputan el turno para tocar la batería. Junto a cinco niños más, van a interpretar "Rodolfo el reno" y "Martinillo".

Su madre, Laura, menciona que para los vecinos de Rincón de las Mitras es complicado acceder a talleres culturales, ya que los más cercanos son en la Casa de la Cultura La Cima o hasta San Pedro Garza García.

"Desde niñas he querido que estén en clases y aquí hay algunas academias pero cobran. A ellas les gusta mucho la música", comenta.

El sector es conflictivo, especialmente por las peleas de pandillas.

Hace pocas semanas acuchillaron a un joven a escazas calles de donde practica el ensamble y la zona cuenta con un alto número de niños y jóvenes que, a falta de oportunidades, caen en las pandillas.

"Nuestra idea es mejorar la imagen del barrio porque si tiene una fama de conflictivo, además hay muchos niños aquí pero terminan yendo con las pandillas", relata Silvia.

Actualmente el ensamble se conforma por los niños Laura Landin, Paola Rocha, Fernanda Landin, Gerardo Hernández, Leonardo Ramírez, Bárbara Landin, América Macías, Alan Gomiño, Jaquelin Gomiño, Alejandra Hernández, Felipe Ramírez, Rogelio Trujillo, Jenifer Trujillo, Marcelo Martínez, Devany Reyna y Fernándo Garza. Todos de entre 5 a 15 años.

El proyecto no es sencillo. Muchos niños desertan y otros reciben la negativa de los padres.

En los primeros meses Conrado Ramírez compró los instrumentos y pagaba su mantenimiento.

Este año recibieron el apoyo del Consejo para la Cultura y las Artes del estado (Conarte), a través de la convocatoria Proyectos de Desarrollo Cultural Comunitario.

"A los niños les gusta bastante, se emocionan tocando, incluso se llevan el instrumento a su casa para cuidarlo. Nuestro objetivo es ofrecer dos o tres presentaciones en el municipio y que les sirva a ellos en su futuro", dice Conrado.

CLAVES

Silvia y Conrado Ramírez iniciaron el proyecto del ensamble de vientos y percusión con los niños de su familia, ahora suman más de 15 menores interesados en participar.

El primer lugar de ensayos que tuvieron era la casa de Conrado, la cual dejaron por falta de espacio y practicaban en el parque hasta que el clima les afectó.