MARILÚ OVIEDO | @Brislulis
9 de julio de 2015 / 09:50 a.m.

Monterrey.- Las mujeres indígenas enfrentan condiciones de mayor desventaja que cualquier otro grupo social. No sólo por su pertenencia étnica, sino además su adscripción de clase, su posición y condición de género.

A Nuevo León llegan en edades de 15 a 25 años, procedentes de Hidalgo, Veracruz y la Huasteca Potosina. Su destino es ser empleadas domésticas y se desenvuelven en municipios como San Pedro en las colonias del Valle, Bosques del Valle y Hacienda el Rosario; en Monterrey en San Jerónimo, Cumbres y Satélite y en el sector de Contry en Guadalupe.

Un estudio realizado en el 2014 por el Instituto de la Familia de San Pedro arrojó que en este municipio laboran como empleadas domésticas alrededor de 15 mil mujeres.

Para el 59 por ciento de ellas, es el primer trabajo y prefieren San Pedro porque les pagan mejor.

Además ese análisis también revela que en el municipio sampetrino existen dos mil 650 personas de cinco años y más que hablan alguna lengua indígena, lo que representa el tres por ciento de la población. Las lenguas más frecuentes son Náhuatl y Huasteco.

Julieta Martínez forma parte de ese siete por ciento de la población indígena que estudia. Su esfuerzo ha valido la pena, ya terminó su carrera universitaria.

Indígenas en NL
Julieta llegó a San Pedro para trabajar como doméstica, pero su deseo y esfuerzo por superarse la ha llevado a obtener grandes resultados; ahora es maestra en la Universidad | MARILÚ OVIEDO

La mujer de 26 años llegó al municipio más rico del país hace 12 veranos por invitación de una hermana para trabajar como doméstica, pero su deseo y esfuerzo por superarse la ha llevado a obtener grandes resultados.

Pero el camino no ha sido fácil. Julieta, quien es originaria del municipio de San Antonio, San Luis Potosí sólo había estudiado hasta secundaria, pero aquí en la entidad ingresó a una carrera técnica en informática los fines de semana, luego a nivel medio superior y finalmente se graduó de licenciada en psicología.

Actualmente imparte clases a universitarios, tiene una beca para cursar una maestría y también ha tenido ofertas para laborar en diferentes investigaciones.

Sin embargo existen otras féminas que se han enfocado en apoyar a la mujer indígena como Celestina Hernández, quien es coordinadora de proyecto de Zihuakali.

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Celestina, procedente de Veracruz, también llegó a Monterrey como empleada doméstica, pero asegura que en su jornada laboral fue explotada | MARILÚ OVIEDO

Llegó a Nuevo León a los 13 años procedente de Veracruz para trabajar como doméstica. A diferencia de Julieta, a ella no le fue tan bien.

"En mi jornada laboral fui explotada porque era desde las seis de la mañana hasta las 12 a descansar y si ellos querían te daban de cenar o de comer, pero y si no, no agarrabas nada, pero era tan grande mi necesidad que tenía que me tuve que aguantar", señala Celestina.

Actualmente sigue laborando como doméstica, pero con horarios y un sueldo más digno.

Hizo su vida en Nuevo León, tiene cuatro hijos a quienes les sigue inculcando la lengua náhuatl para rescatar costumbres.

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A Nuevo León llegan mujeres de 15 a 25 años procedentes de Hidalgo, Veracruz y la Huasteca Potosina; su destino es ser empleadas domésticas | MARILÚ OVIEDO