JOEL SAMPAYO, reportero del aire | @joelsampayoc
1 de julio de 2015 / 12:08 p.m.

MONTERREY.- En la memoria reciente de los regiomontanos, hablar del huracán Alex es evocar el terror de un fenómeno natural que causó daños multillonarios en viviendas, vialidades, el campo y la industria. Pero desde su fundación, en 1596, Monterrey ha sido perseguido por las inundaciones. Y la historia ha recogido treinta que han sido devastadoras. Y en todas ellas, el índice de fuego señala al mismo lugar: el río Santa Catarina.

Francos desbordamientos, o brutales crecientes que han destruido todo obstáculo que se atraviesa en su camino no parecen haber convencido a aquellos retadores que siguen desafiando la furia de la naturaleza que invariablemente reclama lo que le pertenece.

En 1612, a 16 años de su fundación, el capitán Alonso de León, cronista del Nuevo Reino de León describió la primera de la que sería una larga cadena de inundaciones. Decía: "parece que se abrieron las cataratas del cielo y que se rompieron las fuentes del abismo de las sierras, según las bocas que por ellas reventaron; que los ríos salían de madre, llevándose las arboledas de sus riberas, desgajándose de las sierras las peñas de las reventazones que hacía el agua…".

Así, en poco más de 400 años, se han repetido las crecientes. Cada una con una singularidad. A mitad del Siglo dieciocho una gran inundación hizo surgir la leyenda de la Virgen Chiquita, a quien se le atribuye haber frenado el alud que amenazaba con acabar la ciudad.

1909 marcó la peor catástrofe en la historia de Nuevo León. En esa época comenzaba el despegue industrial. Un señorial puente de madera techado que más parecía un largo y elegante ferrocarril montado en varios arcos, conectaba la zona centro de Monterrey con el barrio de San Luis, hoy colonia Independencia, y se convertiría en uno de los protagonistas principales de la tragedia.

La inundación de 1909 en Monterrey dio paso a la llegada de la Cruz Roja. | B. LÓPEZ
La inundación de 1909 en Monterrey dio paso a la llegada de la Cruz Roja. | B. LÓPEZ

Luego de tres años de intensas sequías, aparecieron las lluvias con dos inundaciones consecutivas. Pero el 27 y 28 de agosto, un huracán que venía desde Barbados descargó su furia sobre las montañas y el Río Santa Catarina se convirtió en un gigantesco tobogán: el puente San Luisito fue pulverizado, así como centenares de viviendas en ambas riveras. Unas cinco mil personas murieron y la tragedia se convirtió en noticia mundial.

A pesar de la mala fama del Río, los asentamientos humanos volvían a desafiarlo. Y el Santa Catarina invariablemente ganaba todas las batallas ante cada avalancha... Entre 1952 y 1953, el gobernador Ignacio Morones Prieto ordenó la canalización del río para tratar de obligarlo a seguir una ruta. Y en sus márgenes nacieron avenidas, edificios crecimiento, y motivos para volver a perderle miedo a un monstruo que dormía.

En 1967 llegó la cola del huracán Beulah que hizo ver al Santa Catarina de lado a lado, pero sin desbordarse. Veintiún años después, en 1988, un gigante que vino del África sería catalogado como uno de los huracanes más poderosos del siglo: su nombre, Gilberto.

A su paso por Monterrey murieron 300 personas, cifra oficial. La real, nadie la sabe. Es recordado por los autobuses que fueron arrastrados por la corriente y por un carrusel junto al nuevo Puente San Luisito.

Huracán Gilberto
En 1988 el Huracán Gilberto golpeó en Monterrey y su área metropolitana. | ESPECIAL

Llegó el Siglo 21 y nuevas obras. A quince kilómetros del portal de la Huasteca, un laberinto rocoso donde nace el Río Santa Catarina, fue levantada una pared de concreto de 70 metros de alto por 200 de ancho para tratar de contener el ataque de un huracán. En julio del 2005 enfrentó su primera prueba con el huracán Emily. Monterrey no se inundó, pero el puente Guadalupe fue derribado por lo que pareció ser defectos en su construcción.

Cinco años más tarde vendría el Alex, con el doble de lluvia que el Gilberto. Su cuota de vidas fue mucho menor, pero las aguas bravas barrieron con canchas, mercados, estacionamientos, ciclopistas y rellenos que habían invadido el derecho de paso del río.

Como monumental cicatriz, rio Santa Catarina parte en dos al área metropolitana de Monterrey, listo para convertirse en un mar que baja de la sierra ante cada ciclón. Desde el Alex nadie se ha atrevido a meter oro obstáculo. ¿Será prudente volver a desafiar al gran río?

HURACÁN ALEX
El paso del Huracán Alex por el Río Santa Catarina, devino en la desaparición del tianguis bajo el Puente del Papa. | ARCHIVO