GUSTAVO MENDOZA
3 de octubre de 2016 / 06:20 a.m.

MONTERREY.- Pocos pensarían que los trabajos para ampliar el Paseo Santa Lucía traerían a la luz un secreto que guardaba la ciudad desde hace 170 años.

Los historiadores tenían pistas pero no hasta 1996 que se descubrió un cementerio oculto, del que se tienen pocas referencias y que yace bajo el pavimento de las calles Washington y Héroes del 47.

Historiadores sabían de su existencia a través de las crónicas, pero hasta entonces no se había tenido oportunidad de excavar en esa zona para confirmar la presencia del Fortín de las Tenerías y de los restos de la batalla ocurrida el 21 de septiembre de 1846.

Sin embargo, fue hasta que iniciaron los trabajos de ampliación del canal Santa Lucía que los hallazgos empezaron a realizarse.

                                  1996: primeros vestigios

Los trabajos para ampliar el paseo Santa Lucía se habían detenido a comienzos de la década del 90 por dificultades económicas.

Pero en agosto de 1996, trabajadores que realizaban obras de electricidad sobre la calle Washington y su cruce con Julián Villarreal se toparon con algo inusual: las osamentas de tres individuos. En ese entonces el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en Nuevo León se encargó de la exhumación y conservación de los restos óseos.

                            Una década y se repite la historia


Cuando el paso del canal Santa Lucía tomaba forma, un nuevo descubrimiento aparecería. Justo antes de llegar al ahora Puente Héroes del 47, los restos de una osamenta fueron recuperados.

Esto fue en el verano del 2006 donde el arqueólogo Moisés Valadez Moreno se encargó del proyecto.

Desde entonces las autoridades del INAH pidieron que se hiciera un proyecto arqueológico en la zona, debido a que se confirmaban las sospechas de la presencia del cementerio.

Dos años después nuevamente la calle Washington se registró la aparición de otra osamenta a unos 200 metros del anterior descubrimiento.

                                      Última oportunidad

En diciembre de 2010, cronistas, historiadores y arqueólogos del INAH alertaron sobre la construcción de las torres de departamentos La Capital justo en la zona donde los especialistas advertían se sitúo la base mexicana en la Batalla de Monterrey.

Inicialmente la constructora no respetó la zona y un predio cercano al Paseo Santa Lucía fue barrido por retroexcavadoras. Tras la presión de los historiadores y los medios de comunicación, se permitió excavar en un predio sobre la calle Héroes del 47 metros, antes de Washington.

En el primer semestre del 2011 se lograron recuperar las osamentas completas de 10 individuos, cuyas características físicas permitirían referirlos a miembros del ejército de Estados Unidos.