JOSUÉ BECERRA
14 de abril de 2017 / 10:22 a.m.

MONTERREY.- En esta Tierra Santa las piedras cobran vida después de la muerte. Hay puntos considerados tan sagrados y milenarios que las iglesias de varias religiones cuidan celosamente.

Así el lugar donde Jesús fue crucificado, ungido y sepultado es de los más visitados por los 3 millones de turistas religiosos que llegan a Israel al año.

Para llegar a la basílica ubicada ya en el barrio cristiano después de cruzar las primeras nueve estaciones en el barrio musulmán, entramos por la modesta capilla de la iglesia Etíope.

Después de la decima estación en la capilla del despojamiento de Jesús, ya dentro del santuario se erigen las capillas de las más impactantes memorias de la pasión de Cristo.

La capilla de la crucifixión, lugar donde Jesús fue clavado en la cruz bajo la mirada de su madre María y a unos pasos, la roca del calvario donde fue levantada la cruz de Jesús y de los dos ladrones y según las escrituras Jesús grito sus últimas palabras: Dios mío, Dios mío, por qué me has abandonado.

Aquí los visitantes tienen la oportunidad de tocar el Gólgota o Calvario. Después de darlo por muerto, José de Arimatea, discípulo de Jesús, pide a Pilato el cuerpo. Bajándolo de la cruz, Jesús es depositado en la piedra del ungüento para su preparación.

Luego de que José tomó el cuerpo y lo envolvió en una sábana limpia, lo depositó en su propio sepulcro que había hecho cavar en la roca. Éste es el lugar más santo de la cristiandad, el lugar de la sepultura y resurrección de Cristo.

La tumba es el punto central de toda la basílica del Santo Sepulcro y que fue erigida por los cruzados en tiempos del emperador Constantino en el siglo IV.

Así, después de 10 meses de permanecer cerrado al público, los trabajos de restauración con un valor de 6 millones de dólares, el Santo Sepulcro revive la historia como núcleo del cristianismo y donde se respira fe, culto y devoción.

Pero en la misma ciudad, a unos cientos de metros hay también piedras transformadas en un muro que marca la referencia de la religión base de Israel, el judaísmo.

Tan importante es este punto para Ed Rafis y su familia, judíos mexicanos que también cruzan medio mundo para llegar al lugar sagrado.