agustín martínez
6 de septiembre de 2015 / 08:04 a.m.

A una semana del incendio que acabó con las escasas pertenencias de 24 familias en El Ranchito 1 de Guadalupe, las cosas siguen casi como el primer día.

Mientras la ayuda llega de diferentes frentes, los damnificados aún no pueden reconstruir sus casas de madera, lámina y cartón.

La barda que delimitará el predio ya muestra un significativo avance, pero la compactación del terreno aún no concluye.

Ese es el motivo por el que los afectados aún no vuelven al lugar que durante años habitaron, pues esperan que la maquinaria pesada termine de emparejar.

Mientras todo eso ocurre, las familias, integradas principalmente por parejas jóvenes y niños, siguen en la calle, en un baldío frente a la zona destruida.

Durante el día se protegen bajo la sombra de un mezquite, y en la noche duermen en tiendas de campaña improvisadas.

Algunas mujeres que tienen bebés o niños muy pequeños suelen pernoctar en la pequeña capilla San José, a donde casi cada domingo va un sacerdote a oficial misa.

Aunque a principios de semana el apoyo llegó en mayor cantidad, este fin de semana los afectados recibieron ropa y principalmente calzado.

La senadora Cristina Díaz y el diputado federal Tomás Montoya enviaron zapatos nuevos para 95 familias, es decir, para damnificados y no damnificados.

El viernes en Telediario el alcalde César Garza indicó que la mayoría de los afectados por el incendio cuentan con vivienda en Cadereyta, en Juárez o en otros puntos de Guadalupe, a donde fueron reubicados hace unos años.

Sin embargo, las familias siguen ocupando el terreno irregular, que es de jurisdicción federal al encontrase en la orilla del río Santa Catarina.

Los vecinos de El Ranchito 1 argumentan que tras la reubicación no tienen opciones para trabajar, pues su principal actividad es la pepena y la recolección de basura en carretones tirados por caballos.

Diversas instituciones, como el DIF del Estado, se han hecho presentes para entregar apoyos a las personas que habitan en este lugar, ubicado en la intersección del bulevar Miguel de la Madrid e Israel Cavazos, en la orilla norte del río Santa Catarina.

Lo mismo han hecho ciudadanos solidarios y estudiantes de distintas facultades de la Universidad Autónoma de Nuevo León, quienes han llevado despensas y hasta material para la construcción de las humildes viviendas.