6 de marzo de 2014 / 03:11 a.m.

Monterrey.- Apenas un kilómetro 800 metros es la distancia que separan los epicentros de los sismos más poderosos que han ocurrido en Nuevo León en cuatro días; es una rica zona agrícola regada por las aguas del río San Juan, y está apenas a unos pasos de un pueblito de 100 casas.

Es la comunidad El Carrizo, de 322 habitantes, 162 de ellos hombres, en jurisdicción del municipio de Los Ramones, Nuevo León. Las distancias son relativas. A 70 kilómetros en línea recta del centro de Monterrey, a 30 kilómetros de General Terán, a 20 de la cabecera de Los Ramones. A 30 kilómetros de China y a 15 de la presa El Cuchillo, y bajo sus pies, la tierra está inquieta.

Recordemos que el domingo 2 de marzo ocurrió el primer evento de 4.3 grados, cuyos brazos subterráneos alcanzaron hasta la ciudad de Monterrey. El otro, a las 8:40 de la mañana de este miércoles 5 de marzo y sus 4.2 grados fueron capaces de sacudir parte de la capital de Nuevo León e inquietar a vecinos de poblaciones cercanas, como General Terán.

Desde el aire las ricas tierras de labranza, listas para la siembra, lucen parrillas bien alineadas. En algunos lugares, las praderas pintan de verde la llanura. No se ven grietas ni indicios del nerviosismo del suelo.

En Los Ramones, a un lado de su plaza, que como todas las plazas de pueblo tienen su iglesia y su presidencia municipal, se ve un mercadito itinerante, con ropa multicolor oreándose en el piso.

En China, Nuevo León, la presa El Cuchillo hierve en actividad. Sobre sus siete compuertas se ven varios autos estacionados y al menos 10 personas merodeando, en lo que pudiera interpretarse como una revisión exhaustiva en la infraestructura.

A lo largo del bordo de la gran represa se observa el municipio de China, a sus orillas se observan numerosas lagunas, producto de añejas filtraciones.  

Más al sur, el faro, más alto que muchos faros de mar; impone su presencia. A unos cuantos kilómetros de él se han reportado el epicentro de varias sacudidas sísmicas, mayores de 3 y menores a 4 grados.

Hoy los regiomontanos miran hacia aquellos lugares del sur de Nuevo León, de gente buena y trabajadora, buscando una causa de los estremecimientos que cada vez parecen ser más frecuentes y más notorios.

Joel Sampayo