GUADALUPE SÁNCHEZ | MULTIMEDIOS DIGITAL
15 de agosto de 2015 / 08:15 a.m.

Monterrey.- A un año del derrame de crudo en el río San Juan en Cadereyta, se ha detectado que las instalaciones de la refinería son la causa de daños ambientales que persisten a pesar de que se haya remediado en primera instancia el derrame detectado el 16 de agosto del 2014.

Habitantes de las comunidades aledañas del lugar donde ocurrió la afectación, denunciaron que incluso hay personas que han fallecido, se caen las cosechas y no tienen para comer.

Refieren que, literalmente les afectaron la vida.

"Hay mucha gente que de verdad no tiene para comprar agua y hay que tomar del pozo, no tenemos agua potable, entonces qué, vamos a morirnos", dijo María de la Luz Pérez, habitante de Cadereyta.

Ayer en las instalaciones de CADHAC, los afectados sostuvieron una reunión con el biólogo Antonio Hernández Ramírez, quien informó que se hicieron estudios que dieron como resultado que la principal causa de contaminantes de las acequias y del río, es la refinería de Pemex.

La planta tiene en sus instalaciones una tratadora de aguas de 6 estanques, con al menos dos zonas de descargas a lo largo de 19 kilómetros.

"Es la misma ruta por la cual llegó el derrame al río San Juan hace casi un año.

"Esta es el agua que tiene las características que expulsa cotidianamente una planta tratadora de aguas residuales, es cotidiano evidenciar las manchas de hidrocarburo que está descargando la planta tratadora de aguas residuales, las cubiertas aceitosas, un olor intenso a combustible, peor que si estuvieras en una gasolinera", aseguró.

Señaló que se tienen evidencias e indicadores de contaminantes del ecosistema, proveniente de la planta.

En la reunión también estuvieron presentes los colectivos Cascadas y Pueblo Bicicletero, además del padre Jesús Guerrero, de la parroquia La Merced; el obispo auxiliar, Alfonso Miranda y la hermana Consuelo Morales, quienes pidieron el apoyo de la ciudadanía, ya que el agua del río San Juan, también llega a la presa El Cuchillo y por lo tanto a la red de agua de la ciudad.

Los habitantes de los ejidos aledaños al río señalan que el agua para consumo y para bañarse; les sigue provocando diarrea y erupciones en la piel.

Aunado a esto, los afectados perdieron sus cosechas, los peces que eran el sustento de la s familias ya no se compran, ya que la gente tiene miedo de consumirlos.

Y por si fuera poco los residuos de partículas en el aire están dañando los frutos y los árboles, así como el ecosistema completo por la contaminación.

El biólogo exigió el dictamen de los estudios que la UANL realizó hace varios meses, o de lo contrario elaborarlos tanto de calidad del agua superficial como en el subsuelo y en el aire.

"Necesitamos los estudios de calidad del agua, del agua superficial y sobre todo de los acuíferos subterráneos, porque ahí están las fuentes de agua potable", puntualizó.