23 de julio de 2014 / 11:27 a.m.

Monterrey.- Los nueve monitores en el Sintram lucen muertos, apagados, sólo como guarnición de decoración para la fotografía en el interior del edificio que se llama Pabellón Sintram, contiguo al Centro Estatal de las Artes, en Parque Fundidora.

La escasa tecnología, el cableado de cobre, los servidores de antaño, aunado con los televisores apagados, no desentonan con la imagen de los generadores edificados, ubicados ahí mismo desde hace un siglo para echar andar a la extinta Fundidora, dentro de una nave industrial restaurada en el 2000 con un millón de dólares e inaugurada por el entonces gobernador Fernando Canales, según una visita hecha por Milenio Monterrey, acompañado por sus funcionarios.

Es el interior del Sistema Integral de Tránsito Metropolitano (Sintram) en voz en off, que asemeja a un túnel del tiempo.

Los monitores no funcionan al igual que las pantallas electrónicas instaladas por las principales avenidas del área metropolitana y a los detectores viales que fallan en un 53 por ciento.

Lo único que no contrasta son las computadoras que ocupan los siete funcionarios de la entonces corporación México-francesa Semex Gertrude, para dar el mantenimiento y operación vial en Nuevo León, pero que pasaron después a manos del Sintram, y los nuevecitos servidores impecables de fibra óptica instalados para las intersecciones de la recién estrenada Ecovía.

Para que opere en forma óptima demandaría un nuevo acuerdo millonario de los municipios y el Estado, y continúe funcionando al 100 por ciento como en la ciudad de Burdeos, Francia; Morelia, Perú, Lisboa, Asunción, Argentina y Polonia, según señala Jesús Villarreal Martínez.

El secretario técnico del Sintram y también director del Consejo Estatal del Transporte, estima que esa inversión puede oscilar entre los 150 a los 300 millones de pesos, pero sin que represente una suma confirmada, sino sólo como tanteo.

El funcionario estatal cuestiona a los agentes de Tránsito de los municipios que manipulan manualmente los semáforos, en las intersecciones operadas por el sistema electrónico.

"A veces los vemos haciéndolo y le llamo al director de Tránsito del municipio para que ya no lo hagan", señala el funcionario estatal.

La espira de detección envía al centro de control, a la computadora central, al puesto de control y luego ajusta los tiempos de los semáforos.

Villarreal da a conocer con ayuda de Ignacio Rincón y Eduardo Zaragoza, gerente de Operaciones y coordinador de sistemas, respectivamente, que las intersecciones semaforizadas ya fueron rebasadas por el parque vehicular y es donde se requieren un paso a desnivel.

Son el cruce de las avenidas Churubusco y Miguel Alemán; Eugenio Garza Sada y Alfonso Reyes; Revolución y Alfonso Reyes; Rómulo Garza y Churubusco; Sendero y Manuel L. Barragán; y Acapulco y Miguel Alemán.

"Esta información es muy importante para que los municipios proyecten sus obras, porque hay pasos a desnivel que tienen problemas, como el de La Fe, Miguel Alemán y Acapulco, donde también se requiere.

"Los municipios están invirtiendo mucho en pasos a desnivel y no están resolviendo el problema de la vialidad y la importancia de aplicarle recursos al Sintram, porque aquí se resolvería en forma completa y en estos casos ya está reventado, por lo que tienen que hacer pasos a desnivel y no hacerle como en Leones, porque llegas a Gonzalitos y se hace el embudo... si le sumas cuánto se ha invertido", explica.

Un caso muy exitoso fue el Sintram del cruce de Corregidora y Díaz Ordaz, pero que dejó de serlo por la cantidad de flujo vehicular.

El caso San Pedro es uno de los más exitosos, ya que se incorporaron 16 cruceros más y es el municipio con más controles o detectores viales.

"En Eloy Cavazos y Las Américas se trabajó mucho, y en Sendero y Colombia, pero ya cuando llega el momento de que es rebasado el sistema, lo que sigue es hacer un paso a desnivel.

"Pero lo que significa hacer un paso a desnivel es que lo arreglas en un solo crucero y es una suma cuantiosa, y por una sola inversión que represente el 10 ó 15 por ciento arreglas el problema en toda el aérea metropolitana", señalan Villarreal.

Y complementa Zaragoza: "La inversión inicial del Sintram fue lo que costó o es el equivalente a un paso a desnivel".

El proyecto del Sintram costó 110 millones de pesos cuando se formó el fideicomiso en 1999 y entró en operaciones un año después.

Foto: Carlos A. Rángel 

EDUARDO MENDIETA SÁNCHEZ