10 de marzo de 2014 / 01:48 p.m.

A lo largo y ancho de Nuevo León, los cuerpos de personas asesinadas en el contexto de la violencia por el crimen organizado aparecían un día si y otro también.

Durante los últimos 8 años, de enero del 2006 a Enero del 2014 se han registrado 6 mil 047 homicidios dolosos, esto de acuerdo a cifras oficiales.

Sin embargo, nadie habla sobre las víctimas colaterales, ya que nadie sabe cuanto creció la cifra del 2010 al 2014.

Ninguna instancia le dio seguimiento al conteo de esos 40 mil huérfanos, revelados por la Comisión de Atención a Grupos Vulnerables de la Cámara de Diputados.

En la colonia popular al norponiente de Monterrey,Tierra y Libertad en la cual se vivió días aciagos en el pasado. Sus calles se llenaron de muertos, y por ende, las escuelas de niños sin padres.

Una caso así es la de una madre y su quien aún llora a su esposo.

Gana apenas 700 pesos a la semana, vive con su familia política y así mantiene a sus 3 hijos, ella ha intentado acceder a programas oficiales, como Jefas de Familia, pero no obtenido algún éxito.

Pero si algo le quita el sueño es el futuro de los niños. El golpe de perder a su padre ha tenido fuertes repercusiones en ellos, que sobrellevan con la ayuda psicológica que les brindan en la escuela, no obstante, sus preguntas no tienen una respuesta.

La familia se siente abandonada por las autoridades.

La Escuela Primaria Ricardo Flores Magón, en Tierra y Libertad, es un caso emblemático. Ahí, muchos estudiantes son victimas colaterales.

Guadalupe Rodríguez, directora de la escuela, asegura que los tiempos más complicados ya pasaron, pero ahora quedan las cicatrices en los menores, que se manifiestan en bajo aprovechamiento, dificultades económicas y trastornos en su conducta.

La ayuda se da mediante especialistas en psicología infantil, pero no se dan abasto.

Fuera de esfuerzos aislados, a nadie parecen importarle estos niños, pero lo que nadie toma en cuenta es que son una bomba de tiempo.

Luis García