18 de junio de 2014 / 01:24 p.m.

Monterrey.- Alejados de su casa y de su familia, cientos de policías con carrera militar y naval llegaron a Nuevo León para incorporarse a las corporaciones municipales.

El 80 por ciento de los elementos son originarios de Oaxaca, Veracruz, Tabasco, Estado de México, Chiapas y San Luis Potosí y que fueron contratados por los Municipios para conformar los cuerpos policiacos.

Uno de los casos es el de Verónica, quien hace dos años ingresó como uniformada en Monterrey. Tiene dos hijos que dejó bajo la custodia en casa de su mamá. Cada seis meses recibe un permiso, que utiliza para visitarlos.

"Sí se me hizo difícil por mi familia, porque mis hijos están en la escuela y están en Veracruz pero me siento bien, me siento a gusto con mi trabajo, me siento a gusto con lo que hago y con lo que puedo ofrecer a mi familia", comenta la mujer policía.

Equiparlos con chalecos y pistolas no bastó. La Secretaría de Seguridad Pública de Apodaca pidió ayuda del cielo. Con pastores acercó la Palabra de Dios a los policías desde hace cinco años.

"Estuve a punto de morir y ahí vi que Dios me salvó porque donde me escapé de las garras de los que me tenían en el suelo y luego me dispararon y no me pegaron, ahí vi la mano poderosa de Dios", señala el agente de tránsito Carmen Custodio, quien llegó hace dos años, proveniente de Tabasco.

Antes de salir a la calle, un grupo de 280 uniformados permanecen en posición de firmes para escuchar la charla con el Pastor y la bendición que el agente vial practica cada mañana.

"Padre, en el nombre de Jesús de Nazaret y de esta hora Señor de la mañana, me pongo Señor delante de tu presencia, Señor Dios mío en calidad Señor de obediencia Padre Santo y en representación de mis compañeros, tránsitos y policías, representando Señor a esta Secretaría de Seguridad Pública y Tránsito de Apodaca, te la pongo en tus manos Señor Dios mío", reza ante sus compañeros.

El pastor Israel García Oyerbides contó que muchos policías se congregan en alguna Iglesia, o asisten a las reuniones cristianas en busca de oración.

"Algunos han asistido a nuestras reuniones, a nuestras Iglesias, otros ya están de planta asistiendo, pero simpatizan mucho, nos piden la oración", señaló.

"Cada día nosotros volteamos hacia arriba y nos encomendamos a Dios, nos ponemos en sus manos, tenemos la certeza y la seguridad de que Dios está con nosotros, está con nuestros compañeros, está con nuestra familia, allá donde ellos están", instó al ponerse frente al grupo de Seguridad Pública.

El acto de fe alcanzó a la región citrícola. Linares, municipio en alerta por ser límite con Tamaulipas, recibe la visita semanal de un pastor que encomienda la labor policiaca ante Dios.

Todos los jueves a las ocho de la mañana arriba a la corporación uno de los pastores de la Iglesia Castillo del Rey. Félix Valdez Cuellar saludó a los mandos policiacos y comenzó con la charla. 

"Ellos están trabajando pero bajo el temor de Dios, entonces están cumpliendo con su trabajo y a la hora que se venga una situación hay que hacerle frente pero están confiados", destacó.

El secretario de Seguridad en Linares, Gustavo García Guzmán, tiene un año cumplido en la Policía Municipal. Desde que llegó aceptó que sus elementos tuvieran una plática cristiana previa a salir a patrullar.

"Es reconfortante recibir unas oraciones que te estimulan, que te alientan para salir a hacer tu trabajo con inteligencia, con profesionalismo, sin abusar, tratar bien al ciudadano más que nada. Y prácticamente ha tenido una buena aceptación", consideró.

Además de recibir la doctrina evangélica o cristiana, en las distintas sedes policiacas se tiene un altar dedicado a la Virgen y a los Santos. Uno de ellos: San Judas Tadeo. En Escobedo y Monterrey hay imágenes para venerar al Santo Niño de Atocha, a San Juan Pablo II, y al Sagrado Corazón de Jesús.

"En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Cada día que inicio mi trabajo, ruego estar preparado para enfrentar cualquier confrontación que pueda encontrar en mi camino, que nunca sea yo el agresor desmedido", reza un grupo de policías frente al altar del Santo Patrono de las Causas Difíciles.

"Para mí son San Juditas, Cristo, la Virgen de Guadalupe y el Divino Niño. San Juditas Tadeo es lo máximo que nos protege y por experiencias que he vivido, pues como olvidarse uno de ellos", insistió Carlos Reyes, policía que lleva ocho años en la corporación escobedense.

Armados con fe vigilan e intentan disminuir los delitos del fuero común, atrapar a los delincuentes y aminorar la distancia marcada entre ellos y su familia.

"Hacemos la fila para armarnos, nos armamos y vamos a pedir el chaleco y posterior nos encomendamos a ella, a la virgencita, ya después terminamos el turno tenemos a San Juditas", añadió Nicodemo Bautista, con dos años de servicio en la Policía de Proximidad de Escobedo.

FOTO: José Plata

JOSÉ PLATA