GABRIELA JIMÉNEZ CONTRERAS
7 de agosto de 2016 / 11:14 a.m.

MONTERREY.- Antes era un table dance más de Villagrán, la calle del centro de Monterrey donde el atractivo principal han sido las bailarinas y las trabajadoras sexuales. El sitio, sobresaliente por su fachada color verde, se ubica entre un salón de belleza y un lote baldío, pero fue reacondicionado para romper la tradición de la zona con un nuevo giro: un lugar de encuentro para gays.

Al cruzar la puerta negra, cinco varones fundidos en besos y abrazos y un trío son las imágenes que reciben a los visitantes en La Casita 2, que es la expansión de un proyecto iniciado por la Asociación Colectiva por los Derechos de las Minorías Sexuales (Acodemis) hace 18 años.

Un mosaico binario cubre el piso de la planta baja. De las paredes negras cuelgan cuadros con fotografías de parejas homosexuales y leyendas que promueven el sexo seguro, al tiempo que una sala color rojo en la parte trasera incita a la convivencia entre los destellos de luces.

En uno de los extremos, unas escaleras conducen al área más oscura, donde el placer es el invitado principal: hay cuatro privados –antes utilizados por las bailarinas del table– y el calabozo, un pequeño cuarto que asemeja una prisión.

Una habitación para proyectar películas de temática gay, una plataforma con un tubo para bailar, un sillón kamasutra y una sórdida cama componen el resto del segundo nivel, además de un novedoso columpio que facilita la penetración.

El sitio, entre las calles Jerónimo Treviño e Isaac Garza, fue inaugurado el lunes. La entrada es de 30 o 50 pesos –según el horario– y no hay límite de tiempo. A cambio, los invitados pueden hacer uso de las instalaciones cualquier día de 12:00 a 22:00 y reciben condones y lubricantes a base de agua sin costo adicional.

PREVENCIÓN DE ETS

Además de la parte lúdica, La Casita 2 busca promover la prevención de enfermedades de transmisión sexual (ETS) y facilitar los instrumentos para su detección oportuna en jóvenes de alta vulnerabilidad, de ahí el motivo de su localización en esa zona de la ciudad.

Se necesitaba otra Casita en la que podamos llegar a otra población de jóvenes en toda su diversidad sexual, pero también a jóvenes de alta vulnerabilidad, por ejemplo migrantes e indígenas. Estamos muy cerca de La Alameda y de la Central (de Autobuses); hay mucha evidencia de que los jóvenes que asisten a estos lugares ejercen el trabajo sexual”, explica Abel Quiroga, presidente de Acodemis.

De manera gratuita, La Casita 2 ofrece pruebas rápidas para la detección de VIH y sífilis, las cuales son de tecnología de cuarta generación; es decir, éstas permiten descubrir la existencia del virus a dos semanas de haberlo contraído.

Lo anterior forma parte de una estrategia de prevención hecha junto con el Centro Nacional para la Prevención y Control del VIH/sida (Censida), cuyo objetivo es la promoción y entrega de preservativos y lubricantes, así como la aplicación de las pruebas rápidas para la detección de enfermedades.

Esta iniciativa especial de detección tiene dos meses de haberse implementado en La Casita 1 y ha arrojado resultados preocupantes: 14 casos nuevos de VIH positivo.

Pero la labor de Acodemis no acaba ahí. Tras el descubrimiento del virus, la asociación se encarga de vincular a la persona a las autoridades de salud correspondientes de forma anónima –en este caso, al Centro Ambulatorio para la Prevención y Atención en sida e Infecciones de Transmisión Sexual (CAPASITS)–, y hace las gestiones necesarias para obtener el tratamiento médico.

Por el contrario, si el individuo resultó negativo a las enfermedades, se le monitorea cada tres meses para que se mantenga saludable.
“Las pruebas de VIH son de detección, no de prevención; la prevención tú la tienes que hacer a través de los insumos (condones y lubricantes)”.

LAS VOCES

A pesar de los sectores conservadores que en el pasado se han manifestado contra los proyectos de Acodemis, La Casita 1 y La Casita 2 cuentan con el respaldo de autoridades en materia de salud.
En la inauguración realizada el lunes pasado estuvieron presentes Luis Antonio Sánchez López, consejero estatal para la Prevención y Control del SIDA (Coesida); Ricardo Ayala De La Fuente, director del CAPASITS; y Luis Castillo Reyna, médico tratante del CAPASITS, quienes dieron su aval a la expansión de la iniciativa para prevenir ETS.

“Creo que es un lugar propicio tanto para que se eduque la gente como para que se vengan a divertir”, señaló Sánchez López.
Acodemis destacó que ha tenido un provechoso acercamiento con el Congreso del Estado, específicamente con la Comisión de Salud, presidida por el diputado Sergio Arellano Balderas, y con la bancada de Movimiento Ciudadano.

El objetivo, dice Abel Quiroga, es crear una ley de salud que rija las políticas públicas sobre la prevención, atención y detección del VIH.
El activista también cuestionó que la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH) y el Instituto Estatal de las Mujeres (IEMujeres) no se hayan manifestado respecto a las personas que portan este virus.

“¿Dónde está la maestra Sofía (Velasco)? Ya habló de diversidad sexual, ya habló de mucho, pero del tema del sida no ha hablado. Y del Instituto Estatal de las Mujeres, ¿dónde están las políticas públicas de las mujeres que viven con VIH? Esos son los cambios estructurales que se necesitan”.