25 de diciembre de 2014 / 04:24 p.m.

MONTERREY.- Un letrero desteñido anuncia la reparación de aparatos electrónicos en un pequeño local en la colonia Río en Guadalupe.

Adentro, el señor Juan José Villasana Castillo trabaja en la que ha sido la protagonista de todos los tiempos: la televisión; ha dedicado 35 años de su vida a restaurarlas y aunque se avizora el cambio de análogas a digitales, sabe que la televisión seguirá siendo la reina en los hogares, incluso de los más humildes.

Mientras se limpia las manos curtidas y llenas de grasa, el reparador predice el olvido en que quedarán las análogas tras el ‘apagón analógico’ que estaba previsto para efectuarse a finales de este año, pero que el gobierno federal pospuso para el 2015.

"No sé cuándo, pero va a llegar un momento en el que van a tener que deshacerse de sus aparatos, la tecnología sigue y van a tener que comprar un aparato moderno, las otras se van a ir al olvido", dice mientras observa con un poco de nostalgia los dos aparatos receptores que tiene a sus pies, como seguramente lo hizo años antes cuando llegó el momento de no reparar más televisiones de bulbos, porque todos se olvidaron de ellas.

DESINFORMACIÓN=TEMOR

Juan José asegura que la población teme a la transición a la tecnología digital, pues el gobierno no ha informada debidamente sobre el proceso del cese de las emisiones analógicas.

"La gente no está bien informada y está temerosa de que le van a quitar o que ya no van a funcionar las teles, primero decían que ya las teles no iban a funcionar, pero no es cierto, hasta ahorita seguimos trabajando con ellas, tengo las mesas llenas de aparatos normales".

"Es algo bueno, que la electrónica vaya avanzando, es como la medicina, yo digo que está muy bien, sólo que le informen bien a la gente lo que deben hacer con sus aparatos, que no los asusten diciéndoles que ya no van a funcionar", señala.

Ignorar el tema ha llevado a que muchas personas incluso regalen sus aparatos, sin saber que con un decodificador que permitirá reproducir la señal en todas las televisiones analógicas.

Villasana Castillo dice que este dispositivo se puede obtener en cualquier tienda electrónica o de refacciones, y tiene un costo de entre 250 y hasta mil pesos.

"La gente no puede comprar aparatos de plasma o digitales, sólo tiene los tradicionales y con esos va a seguirle", dice el experto que cuida su local con imágenes de la Virgen de Guadalupe.

TRANSICIÓN NO AFECTA AL OFICIO

Juan José asegura que el cambio tecnológico, no 'pegará' a su oficio, pues nuevas o viejas, las televisiones presentan fallas; aunque admite que las analógicas son más resistentes.

Además, ha invertido tiempo en actualizarse y profesionalizarse, para ofrecer servicio de calidad.

"Se va uno actualizando, ya sabemos qué nueva tecnología va a entrar al mercado y empezamos a buscar información para poder repararlas… a mí me gusta trabajar más con las modernas, por lo económico y práctico del trabajo, pero sí es mejor la analógica, aguantan mejor".

Actualmente sólo el 30 por ciento de las televisiones que el señor Villasana Castillo repara, son analógicas.

Y aunque no van a desaparecer de la noche a la mañana, Juan José sabe que tarde o temprano las analógicas dejarán de ocupar un espacio en sus mesas de trabajo en las que todavía se observan esos pesados aparatos viejos.

FOTO Y TEXTO: ADRIANA DÁVILA