francisco zúñiga
8 de abril de 2016 / 07:58 a.m.

Guadalupe.- Aslan y Nasla, la pareja de tigres de Bengala que atacaron a su cuidador en un circo en Guadalupe, esperan en el Parque la Pastora hasta que la Procuraduría Federal de Protección Ambiental decida su destino, que aún es incierto.

Encerrados en la misma jaula donde han vivido siempre, están en un área especial. Sus condiciones de salud son buenas y están bien alimentados, de acuerdo a los veterinarios del parque.

“Están en estado de salud aceptable, son animales adultos, el macho tiene siete años, la hembra tiene diez, entonces ya se consideran animales adultos”, dijo Edgardo Acosta Canales, director de Parques y Vida Silvestre.

Edgardo Acosta Canales, director de Parques y Vida Silvestre, explicó que aunque los espacios de la jaula en que llegaron no son los adecuados para estas criaturas, no pueden moverlos a un refugio hasta saber los planes de Profepa, pues si se decide un traslado rápido a otro zoológico, es mejor dejarlos en el ambiente a que están acostumbrados.

“Los animales tienen que acostumbrarse a un nuevo espacio, nuevos colores, de alguna manera hay convivencia, hay cercanía con otros animales, aunque cada uno esté en su refugio”, comentó.

En caso de que se prorrogue la decisión, entonces los enviarían a un lugar con más espacio. En México no hay un lugar donde puedan ser soltados en libertad, además de que por nacer en cautiverio, no es lo recomendable.

Aunque existe un santuario de tigres en el estado de Colorado, Estados Unidos, primero Profepa debe dar un fallo sobre qué hacer con los animales, si el mismo propietario se queda con ellos o si deben ser llevados a un lugar especial.

“Este es un espacio reconocido a nivel internacional en donde se pudieran destinar estos animales. La otra opción sería algún zoológico que tenga necesidad y que estén preparado con las instalaciones para poderlos recibir”, comentó el director.

Aclaró que los dos tigres, llamados Aslan y Nasla han estado tranquilos, lo que hace suponer que más que ataque a su cuidador, el camerunés Raoul Ngaha Wandgi de 29 años, lo más probable es que querían jugar, aunque no se descarta que lo hayan desconocido.