JOEL SAMPAYO CLIMACO
4 de enero de 2017 / 01:19 p.m.

MONTERREY.- Tres aeronaves pequeñas se convirtieron en noticia durante el 2016 al protagonizar accidentes. Un avión cayó sobre varias casas, mientras que otro realizó un aterrizaje forzoso en una carretera, y en el caso más reciente, un Cessna 206 se estrelló en la Sierra de Gomas y los cuerpos de sus dos ocupantes fueron rescatados dos meses después del siniestro.

El primero de los casos se reportó el 12 de agosto en la colonia Villa de la Hacienda, donde un avión equipado con un equipo amplificador de sonido hacía labores de perifoneo para promover un circo. Pero, repentinamente la aeronave se vino abajo.

El avión Piper cayó sobre el techo de dos casas entre las calles Hacienda San Valentín y Hacienda San José. El piloto de 45 años, Marco Antonio Ayala, quedó prensado por espacio de media hora antes de ser rescatado por personal especializado, aunque sólo sufrió lesiones menores.

El 17 de marzo, el periodista y líder social, Gilberto Marcos, sobrevivió junto a otros tres pasajeros al aterrizar de emergencia un avión en el que realizaban un vuelo local cerca del Aeropuerto Internacional del Norte.

Marcos y los pasajeros Gilberto Hernández, James Cufrey y el piloto Rafael García sufrieron heridas menores cuando la nave tuvo un paro de motor y cayó a la altura del kilómetro 31 de la carretera Monterrey-Colombia, en el municipio de Salinas Victoria.

Sin duda, el evento aéreo que mantuvo en ascuas a mucha gente fue el ocurrido el 4 de octubre sobre la Sierra de Gomas, una cordillera a 80 kilómetros al norte de Monterrey, donde un avión Cessna con matrícula XB IKU se estrelló contra una pared de piedra, a corta distancia de la cumbre, a más de 2 mil metros sobre el nivel del mar.

El capitán Gustavo Montes de Oca, de 45 años, y el topógrafo Héctor Ramírez, de 34, fueron declarados desaparecidos durante tres días luego que eventos meteorológicos complicaron la búsqueda aérea.

Sin embargo, a pesar de ubicar los que parecían ser los restos del avión, no pudo realizarse un rescate por aire debido a condiciones locales de turbulencia y la gran cantidad de barrancos que impedían una maniobra segura.

Fue hasta dos meses más tarde cuando un equipo de montañistas, encabezados por el jefe de bomberos del Aeropuerto Internacional del Norte, realizaron una acción extraordinaria al llegar al sitio del siniestro y recolectar evidencias que fueron enviadas a las autoridades para las investigaciones correspondientes.