25 de agosto de 2014 / 01:05 p.m.

Monterrey.- Más de mil jornadas han transcurrido, pero el dolor continúa. A tres años de la tragedia en el Casino Royale, el recuerdo aún se encuentra a flor de piel.

"Todo fue muy rápido, lo que pensé era que nos salváramos todos, pasamos por la cocina y todos estaban tirados, escondidos, entonces fue cuando nosotros les dijimos que se estaba quemando, que se pararan", dijo uno de los sobrevivientes.

Basta cruzar sobre la avenida San Jerónimo para aún sentir escalofríos y que los recuerdos retornen.

Aquella fatídica jornada del 25 de agosto de 2011, los cuerpos de auxilio abarrotaron la sala de apuestas. Los familiares llegaron tras correr la noticia del ataque. Muchos se convirtieron en héroes al ver la ola de muerte y destrucción.

"Quiero dar las gracias a este muchacho que me salvó a mi hija", comentó una de las madres de las que personas que pudieron salir.

Monterrey y México entero lloró a las 52 víctimas, una de ellas embarazada. Se buscó responsables y se les encontró.

Los primeros cayeron apenas cuatro días después del ataque. Poco a poco fueron sumándose los detenidos hasta caer los responsables intelectuales, ese ataque que, señalaron, se les salió de control al buscar un cobro de piso. Todos los responsables se encuentran tras las rejas, aunque ningún funcionario público fue sancionado.

El evento del Casino Royale dejó al descubierto la forma de operar en el crimen organizado; sin embargo, el ataque considerado el peor de la historia del México moderno, dejó al descubierto también la ola de corrupción en negocios de este giro.

El entonces alcalde de Monterrey, Fernando Larrazabal y Juana María Treviño Torres, presidenta del Tribunal de lo Contencioso Administrativo, iniciaron una guerra de acusaciones sobre el porqué la sala de apuestas operaba, pues había sido clausurada anteriormente, además de haber constatado Protección Civil de Monterrey que no contaba con salidas de emergencia.

Días después se filtró un video donde Jonás Larrazabal, hermano del entonces edil, aceptaba dinero en las instalaciones del Casino Red, contiguo al Royale, señalando posteriormente que no se trataba de un acto de corrupción, sino una transacción por quesos oaxaqueños.

Poco a poco el tema político y tras bambalinas del ataque se ha ido olvidando; sin embargo, para los familiares de las víctimas el dolor continúa. Afuera de la sala de apuestas se observan las cruces por cada una de las víctimas. La autoridad, finalmente tras mil 95 días de peticiones por parte de los familiares, develarán el Memorial.

Sin embargo, ningún Memorial, ninguna cantidad de cruces, ni siquiera la captura de todos los implicados, hará que se olvide aquél estallido a las 15:50 horas del 25 de agosto.

"Todavía no me cae el '20', todavía no entiendo lo que pasó, todavía creo que de repente me voy a levantar y voy a vovler a ver a mi mamá", dijo un familiar de una de las víctimas.

Esa nube negra tapizó el cielo regiomontano, pero su alcance fue más allá, pues todo el planeta se enteró del ataque al Casino Royale. Y hoy, es una herida que aún carga el pueblo de Nuevo León.

FOTO: Archivo

ISRAEL SANTACRUZ