28 de febrero de 2014 / 12:24 a.m.

Monterrey.- Parece insólito, pero en pleno desierto norestense, una tribu africana lucha por sobrevivir.

El color de su piel y sus rasgos los delatan enseguida y, al escuchar su dialecto, conocer sus costumbres, uno se convence de que en alguna sacudida del mundo salieron del continente negro y cayeron aquí en el noreste. Es la tribu de los Negros Mascogos.

Gloria Romo es la jefa de la Tribu, es descendiente directa de los primeros mascogos que llegaron a ese rincón ubicado en el municipio de Muzquiz, Cohuila, allá en el lejano 1830.

Por sus servicios a la Patria, el presidente Benito Juárez les concesionó sus tierras en 1852, pero ahora, están muy abandonados. No tienen agua, la clínica que tenían fue desmantelada.

Rotarios San Nicolás, Amiyan y APACULTA buscan apoyo para ellos y, al mismo tiempo, les ayudan a difundir su cultura, que guarda mucho de sus ancestros africanos.

La Fundación Amiyan entregó medicamento y el Club Rotario les llevó parrillas y tanques de gas; sin embargo, esta comunidad tiene importantes carencias, es por ello que se unieron para solicitar ayuda para la construcción de un centro de salud, así como la introducción de agua.

Francisco Zúñiga