GUADALIPE SÁNCHEZ
23 de marzo de 2015 / 12:46 p.m.

MONTERREY.- Un balón de basquetbol puede ser sólo eso, pero para los niños triqui de Oaxaca es una oportunidad de estudiar, de viajar y fijarse metas como hacer una carrera universitaria y volver a sus comunidades para ayudar a los suyos.

Todo eso cabe en la circunferencia del balón al que se aferran como su único medio para lograr esos sueños que antes ni podían imaginar.

Este lunes, la preparatoria número 2 de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), celebró por segundo año consecutivo su evento Triquibol 2015.

Los estudiantes fueron los donadores de balones nuevos y lograron reunirse 650 para apoyar a los basquetbolistas más notables de Oaxaca, quienes desde el jueves llegaron a la ciudad.

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Estos niños son embajadores de sus comunidades enclavadas en la sierra | GUADALUPE SÁNCHEZ

Estos niños y adolescentes son embajadores de sus comunidades enclavadas en la sierra, donde tienen que caminar hasta cinco horas al día para ir a la escuela, cumplir con sus clases, y después trabajar dos horas más cortando leña cuando regresan al campo.

Si ellos quieren seguir alentando los sueños que el basquetbol les ha dado, deben mantener un promedio de 8.5 en la escuela y leer un libro cada dos semanas; saben que la educación es el complemento de sus jóvenes carreras deportivas.