ESTHER HERRERA | MILENIO DIGITAL
3 de agosto de 2015 / 07:16 a.m.

Monterrey.- Los últimos 30 años el área metropolitana y su crecimiento exponencial ha tenido un desarrollo urbano terrible, dado que ha crecido cinco veces en extensión, una nebulosa urbana, una especie de confeti repartido de manera desordenada, cinco veces en términos de kilómetros cuadrados o de hectáreas y solamente dos veces en términos de población real, señaló Roberto García Ortega, investigador de desarrollo urbano por el Colegio de la Frontera Norte (Colef).

Lo anterior, dijo el especialista ha traído de manera simultánea un fenómeno de abandono de los centros antiguos, y se constata con el centro de Monterrey, pero también de los demás centros y colonias viejas de la ciudad que han ido evolucionando, degradándose quedándose sin población o sólo con población vieja.

Señaló que la nueva urbanización obliga a los jóvenes a irse a la periferia. “No tienen otra alternativa más que irse a la periferia y luego resulta que les sale más caro el transporte”.

García Ortega consideró que en el caso de los municipios del área metropolitana, es importante que lideren las políticas en materia de desarrollo urbano.

El ordenamiento del territorio, es decir, lo que se establece a nivel federal, es importante que se tome consciencia de que en los últimos 30 años ha ocurrido un fenómeno en todo el país muy negativo, lo que se ha llamado dispersión urbana o crecimiento desordenado de las periferias de otra política pública.

A lo anterior se suma otro fenómeno de carácter federal en materia de vivienda: hacer vivienda no importa dónde aunque sea en medio de la nada, alejada de los centros productivos y de empleo.

Estos factores, mencionó, han generado un encarecimiento del costo de la vivienda y el traslado. Porque no se ha generado ciudad que haya resuelto “un problema de vivienda” de cuatro paredes y un techo para una familia pero eso no es un concepto correcto integral de vivienda.

La vivienda debe de ser concebida de manera indisoluble con respeto a su entorno con los satisfactores básicos (parque, vialidad, escuelas, comercio, centros productivos, hospitales, entre otros elementos).

Insistió que lo que ha faltado en el país es una visión integral de la política de desarrollo urbano, de la política de vivienda vinculada al desarrollo urbano.

Para García Ortega, en los últimos 10 años se ha fallado en impulsar una verdadera política de nuevos polos de desarrollo, dado que Nuevo León ha estado pegado a una política centralizadora del estado.

Puso como ejemplo, la ciudad industrial Linares, la cual se encuentra semivacía. García Ortega mencionó que Linares tiene suficiente terreno para habitar hasta el año 3000.

“Es una cosa desproporcionada, ahora que van a tener gas y un poco más de infraestructura pudiera tener un fuerte impulso, pero yo tengo mis dudas. Yo insisto en la gran necesidad de retomar la rectoría del Estado”.

García Ortega, mencionó que antes de implementar cualquier plan de desarrollo urbano se debe de instrumentar un plan de reconstrucción del daño causado.

Es decir, todo daño causado por el desordenado crecimiento urbano debería de ser implementado antes que todo.

Indicó que como ejemplo de uno de los daños causados es la transferencia del centro metropolitano a la zona de Valle Oriente, en lugar de que todo ese desarrollo urbano se diera en la capital del estado.