LILIANA CAVAZOS | @LilianaCavazos
26 de junio de 2016 / 05:05 p.m.

Monterrey.- Con un contingente de 200 personas fue como en 2001 se desarrolló la primera marcha del orgullo gay en Monterrey; a 15 años de distancia, este evento se convirtió en una tradición en la que su afluencia se cuenta en millares y cuya memoria de lo ocurrido cada año quedó a la posteridad en el libro 'El que no brinque es buga, crónicas de las marchas del orgullo gay a la diversidad sexual' de la pluma de la periodista Daniela Mendoza Luna.

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La obra, de la casa Tilde Editores fue develada este domingo en la Casa Universitaria del Libro UANL, y contó con la participación de Angélica Hernández, integrante de la organización civil Litiga, el editor del libro Cuitláhuac Quiroga y el periodista Braulio Peralta, quien en 1978 atestiguó la primera marcha en la Ciudad de México y que acerca de la obra que recopila las manifestaciones en la capital de Nuevo León apunta: "es increíble que Monterrey haya hecho este libro y que la Ciudad de México no lo haya hecho".

En la primera parte del libro, Mendoza Luna, repasa cinco acontecimientos en la ciudad de Monterrey que en los años previos a la primera marcha mostraron represión, violencia y rechazo a la comunidad LGBTTI; en la segunda parte, la escritora plasma una crónica por cada año desde que se realiza la marcha, y es aquí donde revive las peripecias que enfrentó el colectivo para primero organizarse y salir a las calles, después hacer frente a la persecución, alzar la voz y finalmente para consolidar un movimiento de visibilización.

"Es para hacer un ejercicio de memoria de la situación del país, la situación del Estado, es para que todos recordemos de dónde venimos y hacia dónde vamos, porque vivimos una crisis de derechos humanos", comparte la escritora quien sonríe al ser cuestionada acerca del motivo del título de su obra.

"Una marcha es de visibilización, una marcha es de fiesta, de orgullo y de protesta, por eso se dice cuando se brinca 'el que no brinque es buga', es un grito de visibilización", comenta.

El recorrido por 15 años de marchas de orgullo gay deviene en reflexiones; para el activista Mario Rodríguez Plata, es importante que las nuevas generaciones sean las impulsoras de las siguientes marchas.

Angélica Hernández reflexiona que repasar lo vivido en las anteriores marchas será de gran utilidad "para las personas de la diversidad sexual que no se han manifestado, es una gran oportunidad de tomar una acción".

A pregunta expresa acerca de las marchas de los años venideros y de la lucha que la comunidad LGBTTI mantiene en pro del acceso a los derechos, Daniela Mendoza pone a consideración el panorama político del país el siguiente año.

"Yo no veo muchos cambios todavía porque finalmente vamos a entrar a un año preelectoral. Estas determinaciones las tiene que tomar la Cámara de Diputados, esto me parece que fue un gesto, pero no sé si es posible que pase a los hechos, porque incluso es una iniciativa presidencial no apoyada totalmente por el partido del presidente", concluye.