JOEL SAMPAYO CLIMACO 
3 de marzo de 2017 / 11:27 a.m.

NUEVO LEÓN.- Entusiasmado porque un fósil de reptil con aletas llevará su nombre, Mauricio Fernández ha decidido retirarse de su kilométrica carrera política para dedicarse a la paleontología. Y su primer tarea será tratar de rescatar un cementerio de dinosaurios condenado a desaparecer.

Pero ¿de dónde surgió el “Mauriciosaurios Fernandezi”?, animal prehistórico hasta ahora desconocido. A 130 kilómetros al norte de Monterrey a una población donde casi todas sus construcciones están elaboradas de piedra. Es Vallecillo, Nuevo León.

Apenas a un kilómetro y medio de la carretera federal Monterrey-Laredo, por un polvoso camino se llega a un yacimiento de laja. Ahí se gana la vida Miguel Ángel Esquivel Carrillo.

Esa herramienta, similar a la que usaban los cantereros del siglo 16 es heredada de sus ancestros y la cuidan como nada en el mundo.

Las capas de laja son como hojas que la prehistoria se ha encargado de acomodar capa por capa, como si se tratara de un gigantesco almacén de fósiles. En el proceso para extraer el material de construcción, muchas piezas, de incalculable valor paleontológico, han sido destruidas.

Entre la pedacería pétrea, don Miguel Ángel comenzó a armar un rompecabezas donde fue apreciándose lo que parecía una columna vertebral. En otra pieza, se distinguían figuras que parecían espinas de pez.

También a 130 kilómetros de Monterrey pero al sur se encuentra Linares, Nuevo León. Desde hace muchos años, en la Facultad de Ciencias de la Tierra de la UANL, los fósiles de Vallecillo han sido motivo de apasionado estudio. ¿Y por qué?

La respuesta la da el investigador de ese centro, Javier Aguilar Pérez, doctor en paleontología.

Vallecillo ha sido investigado profusamente por la riqueza y variedad única de sus fósiles que, hasta ahora, en su gran mayoría han sido destruidos durante el proceso para extraer la laja, usada sobre todo para pisos y fachadas.

El hallazgo del ‘Mauriciosaurus Fernandezi’ puede ser el inicio del descubrimiento de nuevos capítulos de la prehistoria que han quedado escritos bajo un desierto que hace mucho fue mar.

Para Telediario, crónica de Joel Sampayo Climaco, reportero del aire…