FRANCISCO ZUÑIGA ESQUIVEL 
13 de octubre de 2016 / 09:23 a.m.

MONTERREY.- Al menos en la colonia Independencia y sectores aledaños, los maleantes andan libres y los ciudadanos viven tras la rejas.

Es común ver los barandales en cocheras y protectores reforzados en las ventanas, pero ahora, hasta las tiendas de barrio están enrejadas y despachan por una pequeña ventana.

Por la calle Libertad, un comercio tiene varias rejas; una por cada susto, dicen las dos hermanas que lo atienden y que prefieren omitir sus nombres.

En esa tienda han sufrido todo tipo de robos. Algunos muy simples, de alguna mercancía, otros a mano armada, donde se han llevado las ventas del día.

A veces se llevan las tortillas, y aún con la reja, alguna vez, por la ventanilla, se robaron toda la charola del pan. Han aprendido a vivir, convivir y sobrevivir con la delincuencia.

Los robos no son algo ajeno a la colonia, reconocen los comerciantes. Los ladrones siempre han atacado en algún momento los negocios de colonias como la Independencia, Nuevo Repueblo, Centro, América II, Arturo B. de la Garza y otras.

Aunque sienten que en los últimos años se ha recrudecido, y como muchos de los comerciantes son personas de la tercera edad, prefieren invertir algo en seguridad, y han optado por vivir entre rejas.

Aún así no están exentas de un robo, porque igual las pueden esperar cuando salen. Y entonces atacarlas, pero aprenden a tomar precauciones extras.

Hay que trabajar, dicen las hermanas, de 81 y 73 años de edad respectivamente. Por eso, al igual que otros comerciantes del sur de la ciudad, mientras la delincuencia ande suelta, ellos vivirán y trabajarán tras las rejas, esperando que un día, el mundo se enderece y sean los maleantes los que estén encerrados.