12 de mayo de 2014 / 11:55 a.m.

Monterrey.- Verónica y su hijo Eduardo tenían muchos sueños y planes por cumplir.

Nunca imaginaron que las balas de unos delincuentes, disparadas hacia la fachada de un bar por donde ellos pasaban para tomar el camión, acabarían con sus vidas.

Verónica Navarro Chávez tenía 47 años y era ama de casa. El segundo de sus tres hijos, Eduardo Villanueva Navarro, de 25, terminaría en diciembre sus estudios profesionales de Ciencias Políticas.

Ambos eran muy apreciados y queridos no sólo por sus familiares, sino también por sus vecinos de la colonia Las Flores, en Escobedo. Oscar recordó los planes de vida de su hermano Eduardo.

"Tenía el sueño de terminar su carrera. Teniendo muchos años para hacerla, a veces se truncaba, pero este año ya terminaba sus estudios", indicó.

Eduardo era persona buena, que constantemente manifestaba su deseo de que las personas se respetaran entre sí, y que nunca se atropellaran los derechos de los más desprotegidos.

"(Era) Amigable, aunque reservado, buena persona, y sobre todo estos últimos años fue muy apegado a la familia", relató Oscar Villanueva.

Por su parte, Javier Navarro, hermano de Verónica, tío de Eduardo, recordó algunos de los últimos momentos de sus seres queridos.

Minutos antes de la tragedia habían celebrado todos juntos el Día de las Madres en casa de otro familiar, en la colonia Las Palmas, de Apodaca.

Madre e hijo se disponían a transbordar un camión urbano rumbo a Escobedo, y al caminar por la banqueta afuera del bar, fueron alcanzados por las balas de los sujetos que dispararon contra la fachada y que también asesinaron al portero del negocio.

"Regresaban a casa. Habían estado en una convivencia, festejando el Día de las Madres con mi hermana, mis demás hermanas y mi madre. Estuvimos todos juntos, tranquilos y contentos, muy contentos", manifestó.

Del mismo modo, la familia expresó su molestia y repudio por las declaraciones vertidas por el propio alcalde de San Nicolás, Pedro Salgado Almaguer, quien dijo que la señora y el joven eran clientes del bar.

"(Las declaraciones de Salgado) No son desafortunadas, son…. Habla porque tiene boca. No tiene como probarlo. Lo único que quiere es justificar la ineficacia de sus colaboradores en materia de Seguridad Pública y de sus policías, que quién sabe qué están cuidando", puntualizó.

Los restos de madre e hijo son velados en una funeraria del centro de Monterrey, y esta tarde serían despedidos en un panteón ubicado en los límites de Guadalupe y Juárez.

Agustín Martínez