6 de mayo de 2014 / 02:57 p.m.

Monterrey.- Los restos de la pequeña Vanessa, quien murió la noche del domingo cuando el auto en el que viajaba con sus padres fue impactado por un conductor ebrio, son velados en una funeraria de Guadalupe.

Su madre, Alicia Nohemí Montoya, se recupera en forma lenta en el hospital Universitario y desconoce aún la magnitud de la tragedia.

"Va avanzando bien; ya va evolucionando, al parecer ya está en piso. Ya vemos que a la mejor sí va a mejorar, esperemos en Dios que todo salga bien", explicó el señor Cirilo Montoya, abuelo materno de la niña de cinco años.

Ahora los familiares de la pequeña exigen justicia, y que se realice una investigación a fondo para que el responsable enfrente su culpa.

También se quejaron del trato inhumano de la Procuraduría hacia el padre de la niña, Ricardo Díaz, a quien retuvieron 16 horas, adolorido y sin probar alimento, en la Unidad de Investigación de Guadalupe.

"Lo trasladaron a Tránsito de Guadalupe allí lo retuvieron toda la noche. Con sus ropas ensangrentadas: su pantalón lleno de sangre, su camisa llena de sangre, su cara con sangre", expresó Felipe Díaz, abuelo paterno de Vanessa.

El joven padre de 23 años, José Ricardo Díaz Sánchez, recordó la noche del trágico accidente, cuando él, su esposa y su única hija regresaban a casa tras una reunión familiar.

En la avenida Pablo Livas y la calle Dalia, frente a la colonia Santa María, su automóvil Chevy fue impactado brutalmente por la camioneta de un sujeto ebrio, identificado como Iván Alejandro Velázquez Torres, de 21 años.

"Mi hija la tenía en mis brazos, cayó en mis brazos, mi hija toda ensangrentada. Yo me preguntaba de dónde sale tanta sangre, porque no se le veía sangre en la cara", relató Díaz Sánchez, quien labora en una compañía refresquera.

De ahora en adelante la vida ya no será la misma para ellos, pues faltará la alegría que Vanessa le daba a su hogar.

Ella cursaba preescolar en el jardín de niños “Leonardo Da Vinci”, de la colonia Fomerrey 32, en el vecino municipio.

"Mi hija, cuando me levantaba, o cuando se iba, me decía: ya me voy papi, dame mi besito. Yo llegaba cansado del trabajo y me decía: te hago masajito, papi, y me empezaba a agarrar mi brazo, ya estás bien, ya te hice masajito, papi; no, sí mi hija, gracias, gracias. Nos queríamos mucho", manifestó.

Al culminar el velatorio en una capilla ubicada en la avenida Juárez, en Guadalupe, la niña sería sepultada la tarde del martes en el panteón La Paz, en la misma localidad.

Agustín Martínez