1 de mayo de 2014 / 04:11 p.m.

Monterrey.- A sus 39 años de edad, Verónica repasa las pruebas superadas a lo largo de su vida. Recién nacida le amputaron su pierna derecha por una malformación física.

"Nací sin rodilla, no había hueso en la rodilla, entonces había la necesidad o de amputar o siempre iba a utilizar muleta o un pie especial, entonces mi mamá decidió la amputación de la pierna derecha.

"Para mí fue muy fácil adaptarme porque así nací, no me tuve que adaptar a nada, fui creciendo como cualquier otro niño hubiera crecido", manifestó.

Su niñez fue como cualquier niña. Nunca hubo una diferencia ni permitió que le dieran un "trato preferencial".

"Los doctores me ponían a caminar y me decían: agárrate o con muletas y yo le decía, no, ¡yo!, eso me lo cuenta mi mamá, realmente no me acuerdo mucho.

"Eras otro niño más, cuando salíamos a jugar, si llorabas ya no te invitaban a jugar, entonces no podíamos llorar o lloraba yo y mi mamá me metía. Yo decía no se vale llorar, nunca me hicieron una diferencia, siempre fue de que vamos a jugar al voto y si te llevamos de encuentro, no pasa nada.

"Todo era posible. Y con la ayuda de sus amigas era más fácil. El reto era alcanzable. Así llegaron las sonrisas, disfrutó la adrenalina, y aprendió a levantarse en cada caída.

"Tenía amigas que me decían: ah quieres andar en patines, me ponía patines y me llevaban en patines, ah quieres andar en la bici y me subían en la bici, aunque me anduviera cayendo más adelante, pero no me quedé con las ganas", dijo. 

Verónica es un ejemplo de mujer: profesionista; 18 años trabajando en la misma empresa; y casada hace 6 años. En diciembre logró cumplir el sueño de su vida: ser mamá.

"El problema de nosotros es por lo que engordas, ese es un problema muy grande, porque engordas y no te queda la prótesis, llegas a engordar y ya no te queda y no cuestan cualquier cosa para decir voy y me compro otra, mientras dura el embarazo y al rato enflaco, ésa era más la preocupación".

A Vero, le encanta usar tacones de cualquier medida. Son su debilidad. Con su prótesis mantiene un paso firme, casi nadie se da cuenta de su discapacidad.

"Mi caminar es muy diferente, casi no se nota, entre comillas, para mi es mejor andar con la prótesis, andar sin ella, no puedes hacer nada".

Una mujer con carácter, inteligente y enamorada de la vida; una "guerrera de acero", digna de reconocer.

"Que valoren todo lo que tienen, porque ya cuando pierden alguno de sus sentidos o la extremidad es cuando  se dan cuenta lo importante que era nuestro cuerpo". 

José Plata