MARCELA PERALES
22 de marzo de 2017 / 08:14 a.m.

MONTERREY.- Lo difícil de una llamada de extorsión, es que finalmente, la víctima nunca sabe si las amenazas son falsas o el extorsionador es capaz de cumplirlas.

Esto le pasó a "Ángel" que durante tres años entregó las ganancias de su negocio a la delincuencia organizada.

"Empezamos a recibir llamadas de gente que se identificaba como delincuencia organizada, los cuales nos exigían dinero mensualmente.

Cada quincena exigían su dinero y siempre con la amenaza de que iban a hacer algo, balacear, levantar, secuestrar.

30 mil mensuales, que por protección para que nos pasara nada a nadie”

"Ángel", dueño de una empresa familiar que radica en Monterrey desde los años 50´s, entregó en total, una suma superior al millón de pesos.

Las entregas eran después de cada llamada de extorsión.

"Tenemos mucha gente trabajando y por seguridad de nuestra gente, seguridad de nosotros, de nuestra familia, a veces no pagábamos otras cosas para poderles pagar a ellos y que no cumplieran sus amenazas. Porque si nosotros damos trabajo a muchísima gente porque tenemos que repartir dinero a gente que no hace nada”, se cuestionó.

Eduardo Garza, Director General del Centro de Integración Ciudadana, que atiende a víctimas a extorsión, señaló que este delito generalmente se comete a través del robo hormiga, por las cantidades pequeñas que el delincuente solicita, aunque hay excepciones como la de Angel.

"Hay una brecha importante, podemos decir que si son montos pequeños o topados en los 5 mil pesos usualmente, sin embargo también tenemos casos en donde se piden 100 mil pesos”

El CIC cuenta con una base de datos en donde las víctimas en el Estado, reportan los números de extorsión.

Del 2013 al 2017 se tienen registrados 10 mil 666 teléfonos y en base a los reportes de las víctimas y a la descripción de los hechos, la suma de lo obtenido por los extorsionadores asciende a un total de 16 millones 916 mil 157 pesos.

Información proporcionada a Telediario, indica que el 70 por ciento de los depósitos se realizan en tiendas de conveniencia y el resto en súper mercados.

El 63 por ciento de los montos van dirigidos a una cuenta bancaria y los demás a tiendas departamentales.

Mientras que el 58 por ciento de las llamadas provienen de un teléfono celular y el resto de compañías de radio comunicación.