NICOLE SALAS | @NicoleSalasH
15 de agosto de 2016 / 11:08 a.m.

MONTERREY.- En algunos rincones de la Sultana del Norte, se encuentran estas personas que con patines tipo Quad, un casco, unas pesadas rodilleras y unas ajustadas coderas y muñequeras, salen a las calles en busca de la experiencia roller, con el que cada día se proponen ser mejores que ayer, pero no tanto como lo serán al día siguiente.

Más allá de tratarse de un deporte de contacto, destreza, agilidad y trabajo en equipo, el Roller Derby es un estilo de vida, es un cambio y un encuentro contigo mismo. Descubres que eres capaz de hacer cosas que antes no creías que podías hacer y que puedes convertirte en ese pequeño granito de arena que quiere impulsar una cultura diferente no sólo en tu estado, sino en todo el país; fue así como estos chicos expresaron sentirse al platicar qué es el Roller Derby.

Ellos son parte de la liga oficial de Monterrey Roller Derby, fundado en el 2010 con un sueño, no sólo de patinar, sino de convertirse en una gran liga deportiva brindando entretenimiento a los regios, sin dejar a un lado que se trata de un deporte.

Entre ellos se encuentran maestros, psicólogos, madres de familia, estudiantes, doctores en fin, toda clase de persona que cuenta con alguna profesión y vida normal, sin embargo una de sus más grandes pasiones está en las ruedas.

Fundidora es su punto de encuentro, por lo menos cuatro veces a la semana se reúnen para entrenar y prepararse para los torneos locales y nacionales.

Y como todo deporte, explicaron, tiene sus riesgos y los han vivido. No es sorpresa para ellos que en algún momento los moretones invadan sus cuerpos, las vendas e incluso, por qué no, un collarín.

Algunos de sus integrantes, quisieron platicar y expresar de qué manera les cambió la vida el Roller Derby y por qué lo practican.

“Yo era muy penosa, no decía mis opiniones, no tenía tanta confianza y ahorita ya digo lo que pienso e inclusive ya reclamo las cosas que me parecen una injusticia así que siento que me ha dado esa confianza que tenía perdida, yo me divierto bastante”, dijo Bárbara Cantú, una joven con profesión en la psicología.

“Es una forma de vivir diferente (…) no me imagino mi vida sin el Roller Derby porque me ha ayudado mucho con mi enfermedad, tengo diabetes desde hace 4 años, me ha ayudado a controlarme y he encontrado muchos amigos aquí, somos una gran comunidad, somos como una familia”, detalló Alexa Chávez, patinadora de corazón y maestra por vocación.

Y es que a pesar de que la vida te obliga a ordenar tus prioridades, hay quienes lo hacen sin abandonar sus sueños y sin dejar de ser quienes son.

“Yo hace 5 años que los empecé a seguir pero por causas mías no pude entrar al equipo, fue hace un año y medio que tuve la oportunidad de entrar y lo hice y de verdad es una experiencia única, haces deporte, es muy entretenido, sí lo recomiendo. Yo he avanzado mucho, perdí el miedo a caerme y a tropezar”, dijo Lizeth Andrade, madre de familia quien también llevó a su hija a este encuentro.

“Es algo diferente, me enseñó que no se trata de generarle algo al deporte sino de generar algo a tu vida, no sólo de ir y estar consciente de que te vas a caer sino de que te vas a levantar, eso me cambió mi forma de ver las cosas en la vida, yo no sé qué hacía antes pero ahora no me imagino mi vida sin entrenar, seguiré patinando hasta que llegue el día en el que ya no pueda caminar”, dijo este joven de nombre Eduardo Guevara, quien también algún día egresará de la Facultad de Medicina de la UANL.

Divididos en tres equipos locales, “Las Carniceras”, “Las Mujeres Vampiro” y “Las Acereras”, estos jóvenes prometieron que no tirarán la toalla, y que patinarán hasta ver a su liga imponerse en el estado, pues a pesar de ya contar con títulos nacionales y regionales, aún les queda camino por recorrer, ya que no ha sido fácil conseguir apoyo por parte de autoridades, pero es para ellos una razón más, para no darse por vencidos.