23 de agosto de 2014 / 02:01 p.m.

Monterrey.- Bajo un manto de petróleo, una tortuga buscaba refugio entre las ennegrecidas plantas acuáticas que algún día eran su alimento... hoy, son su amenaza.

Es el Río San Juan, castigado por una marea negra que envolvió todo lo que era motivo de vida para ganado, para aves, para peces, para la gente.

Casi una semana ha transcurrido desde que la avalancha se escurrió bajo las vías de ferrocarril, entre las huertas, junto a los caminos, en un desastre ecológico cuya magnitud difícilmente podrá ilustrarse con números.

No hay ejemplo tan contundente como la fotografía de un pato que extendía sus brazos en cruz como suplicando por su vida, tinto en petróleo, víctima de circunstancias tan oscuras como la aceitosa capa que cubría su plumaje.

Pero, sobre las aguas del San Juan aún viven quienes pueden volar y no se han visto atrapados por las manchas que flotan a la deriva a merced de las corrientes.

Un vaquero arriaba su ganado a mitad del río, ignorando las advertencias. La Secretaría de Salud emitió una alerta a las poblaciones ribereñas para evitar que sus animales abrevaran en el San Juan.

La mancha no parece haber avanzado a más de 10 kilómetros del punto de la descarga, en la zona contaminada, rayones negros se dibujan en las orillas y en la superficie se esparcen sus residuos arropados de tonalidades multicolores.

Más adelante, a mitad del camino, hacia la presa El Cuchillo, hay paraísos que no han sido alcanzados por la amenaza, espacios anchos, profundos, de aguas transparentes, ricos en vida.

La canícula cerró con rigor implacable. Nunca antes, la Comisión Nacional del Agua rogó para que no lloviera, posibles crecientes causadas por los temporales podrían acelerar su viaje hacia la más grande fuente de agua potable de Monterrey, si el petróleo llegara a la presa habría que suspender el suministro.

El rescate continúa, como hormiguitas coloradas antes de la lluvia, las cuadrillas especializadas siguen penetrando a las aguas lastimadas por el petróleo. El caso adquirió interés nacional, todos miran a este río, una belleza natural que enfrenta su más grave crisis.

FOTO: Joel Sampayo 

JOEL SAMPAYO | @joelsampayoc