ESTHER HERRERA
30 de abril de 2016 / 06:28 p.m.

Monterrey.- En el marco de la celebración del Día del Niño, la pobreza entre la población infantil aún no se ha podido erradicar en Nuevo León, un estado que cuenta con la mayor contribución al PIB industrial del país, pero tiene entre su haber un rostro de rezago en educación, vivienda, servicios de salud y nutrición.

Según indicadores del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), en 2014, el 24.9 por ciento de la población menor de 18 años se encontró en situación de pobreza multidimensional, es decir, aquella donde una persona no tiene garantizado al menos uno de sus derechos para el desarrollo social, y los ingresos percibidos por los miembros del hogar donde reside son insuficientes para adquirir los bienes y servicios que requiere para satisfacer sus necesidades.

Adicionalmente, en Nuevo León el empleo infantil está latente, con una tasa de ocupación de la población de 5 a 17 años en un nivel de 6.4 por ciento, que corresponde a 72 mil niñas, niños y adolescentes que realizan alguna actividad económica; de ellos, 64.1 por ciento son niños, y 35.9 por ciento son niñas, señalan datos del INEGI.

Sin embargo, los indicadores reflejan una peor realidad: del total de población infantil de 0 a 17 años, 49.3 por ciento presenta al menos una carencia social. De éstos, 35.7 por ciento no tiene acceso a la seguridad social; 17.1 por ciento presenta carencias por acceso a la alimentación; 12.1 por ciento no tiene acceso a los servicios de salud; 4.9 por ciento no tiene acceso a los servicios básicos en su vivienda, 5.8 por ciento tiene carencia en la calidad y en los espacios de la vivienda; y 5.9 por ciento presenta rezago educativo.

El reporte añade que el 94.4 por ciento de ellos reside en hogares donde se presenta una situación de pobreza moderada; en tanto que 5.6 por ciento vive en hogares con condición de pobreza multidimensional extrema.

Estos últimos son familias que aún al hacer uso de todo su ingreso en la compra de alimentos, no pueden adquirir lo indispensable para tener una nutrición adecuada y presentan al menos tres de seis carencias sociales, incluidas en el cálculo del índice de privación social.

En cuanto a la mortandad infantil, Nuevo León registra un descenso en las últimas décadas: en la actualidad, la tasa estimada para el 2013 ascendió a 9.8 defunciones de menores de un año por cada mil nacidos vivos, de acuerdo a la Encuesta Intercensal 2015.