MAYTE VILLASANA
22 de abril de 2017 / 09:03 p.m.

MONTERREY.- La pasión por los Tigres se ha heredado de generación en generación en la familia Urbina, que este sábado se reunió para disfrutar en casa el clásico 110.

Desde temprana hora el patriarca de la casa preparó el asador para la tradicional carne asada en espera de la familia.

Uno a uno comenzaron a llegar los hijos y nietos para vivir el fútbol, todos con su playera conmemorativa para apoyar el equipo.

Olivia Urbina contó que en cada partido se reúnen para disfrutar los partidos del albiazul, el único requisito es no invitar a un aficionado de otro equipo.

Contó entre risas que su esposo es Rayado y que nunca lo invitan porque creen que atrae mala vibra a la hora del marcador.

"Le mando saludos, él siempre ve los clásicos fuera de la casa, con sus amigos, pero aquí no", indicó la joven.

La familia recordó cuando en el año de 1975 acudían al estadio a presenciar los partidos.

Por otro lado, mencionaron que en aquel entonces no había abonos y que las entradas iban desde los 25 hasta los 65 pesos.

La familia Urbina disfrutó de un sábado agradable y aseguró que seguirán apoyando al equipo sea cual sea el marcador final, ya  que desde pequeños les han inculcado el cariño por Tigres.