MARCELA PERALES
31 de octubre de 2016 / 09:11 a.m.

MONTERREY.- En el 2009 más de mil 200 familias en el Municipio de García fueron defraudadas por una constructora que mediante engaños les vendió casas de 32 metros cuadrados. Se trata de las famosas “Mini Casitas”.

Don Víctor Ceja Hernández vive en una de ellas con su esposa y sus cuatro hijos, recuerda cuando compró su vivienda sin que la constructora le permitiera verla, pues solo medía tres metros de ancho y 17 de largo.

“Uno siempre confía en eso, porque pues uno que no está estudiado. ¿Usted compró su casa sin conocerla? Sí, algo así. A mí nunca me hablaron que viniera a verlas.

Nosotros somos cinco de familia y la casa mide tres metros por 17 de largo. ¿Caben? Pues apretados pero si cabemos"

Esto sucedió en la colonia Real de San Felipe, en García. Aquí las familias soñaron en grande, pero su realidad fue muy pequeña.

“Es una desesperación porque no está uno amplio", dijo el padre de familia.

Pero, ¿Qué significa vivir en una mini casita? Ó ¿Qué se siente no tener donde dormir ó comer?

Las madres de familia de este sector conocen muy bien las respuestas.

“¿A la hora de comer como le hacen? Pues nos dividimos unos afuera y otros adentro porque no hay suficiente espacio, unos en el patio y otros adentro”, dijo Adriana Godinez.

Por su parte, Mariela Villanueva, otra habitante del sector comenta que a la hora de dormir, unos lo hacen en el piso y otros en la única cama que cabe.

“Si, en el suelo porque ya no podemos meter más camas porque están bien chiquitas"

El equipo de Telediario ingresó a este tipo de viviendas, que miden menos de la mitad que una portería profesional de futbol, por ejemplo.

Incluso, la casa se puede recorrer por completo en menos de 27 segundos.

En estas casas no caben más de tres muebles. O sí, pero amontonados, lo que según especialistas, se traduce a una mala calidad de vida.

“La vida que han enfrentado está llena de frustraciones y de sueños no cumplidos.

Llegar a tu casa, atravesar la ciudad con este transporte y todo, es una acumulación de estrés, que se vuelven una olla de presión.

Llegas a donde esperas que descanses y tengas un rato de esparcimiento y tengas y resulta que llegas a un espacio donde ni siquiera puedes estirar los pies porque ya está la silla del otro”, explicó la socióloga e investigadora social María Luisa Martínez.

Conforme a archivos periodísticos, en Nuevo León, existen en promedio tres mil 700 mini casitas. En García mil 200, en Juárez 800 y en municipios rurales unas mil 700.