FRANCISCO ZÚÑIGA
2 de enero de 2017 / 08:41 a.m.

MONTERREY.- La Reforma Educativa no fue bien recibida por los maestros, que a lo largo del año realizaron protestas, plantones y marchas para oponerse a ella, y aunque el movimiento tardó en llegar a Nuevo León, cuando lo hizo en el mes de junio, sacó a miles de maestros y trabajadores de la educación a las calles, con marchas multitudinarias que no se habían visto desde 1993, cuando protestaron contra las reformas en la Ley del Isssteleón.

Durante el mes de junio y parte de julio, cada miércoles los mentores salieron a bloquear calles y avenidas, causando caos y molestias entre conductores y ciudadanos en general. Incluso amagaron con boicotear el inicio del siguiente ciclo escolar, lo que finalmente no lograron.

Sin embargo, al final, lograron mover los cimientos burocráticos del Gobierno del Estado y se les restituyeron algunas de las prestaciones que se veían amenazadas por la Reforma Educativa, que en todo momento calificaron de reforma laboral.

Durante los primeros meses del año, las protestas las hacían unos cuantos profesores, miembros de los grupos disidentes, pero el 2 de junio la situación cambió.

Ese día, unos mil 500 maestros de las secciones 21 y 50 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación marcharon por las calles, tras salir de la Explanada de los Héroes. Durante tres horas marcharon bloqueando calles con su presencia.

De ahí en adelante, los miércoles serían días de marcha y protesta.

El 15 de junio tuvieron otra marcha. Esta vez, los mentores llegaron hasta la avenida Constitución, y la bloquearon durante 20 minutos, lo que motivó un enfrentamiento con elementos de Fuerza Civil que pretendían impedirlo.

Mientras circulaban por la avenida Zaragoza, poco antes de llegar a Constitución, unos 12 policías trataron de impedir el paso de la marcha, y fue cuando los docentes intercambiaron golpes, aventones, jaloneos, patadas y palabras altisonantes con los uniformados, y lograron colarse en minutos a la vía rápida.

De nada sirvió que ese día por la mañana el Gobierno del Estado y los dirigentes de las dos secciones magisteriales hubieran anunciado el inicio de una mesa del diálogo, para buscar una solución al problema del método de reasignación de adscripciones del que fue excluido el sindicato este año, y que era uno de los principales motivos de inconformidad, junto con la eliminación de la Carrera Magisterial.

Al domingo siguiente, 19 de junio, nueve personas murieron en un enfrentamiento entre los maestros que bloqueaban una carretera y elementos de la Policía Federal, en Nochixtlan, Oaxaca.

En Nuevo León, el gobernador Jaime Rodríguez Calderón anunció que no permitiría bloqueos y advirtió que la instrucción a Fuerza Civil era de que no permitiera ningún bloqueo de avenidas, ni a los maestros ni a nadie. Para eso está la Macroplaza, dijo.

La respuesta magisterial fue contundente. El 22 de junio, en punto de las 19:00 horas, miles de maestros marcharon y tomaron las calles por unas dos horas, para protestar contra la reforma educativa.

Tímidos al principio, a las 7:00 de la noche se veían pocos mentores en la Explanada de los Héroes, pero al iniciar la marcha, salieron más de diez mil maestros, pese a la recomendación de algunos organizadores de no marchar, ante el ante el temor de ser reprimidos por la Fuerza Pública.

Pero salieron y mostraron su fuerza, al grado de que impunemente bloquearon la avenida Constitución y provocaron un enorme desorden vial.

La contundencia se repitió el día 29, pero sin temor alguno. Desde temprano se llenó toda la Explanada de los Héroes, y aunque decenas de policías se hicieron presentes, la certeza de que iban desarmados tranquilizó a los maestros.

Igual que las anteriores marchas, la salida fue por Zaragoza y sin problemas llegaron a Constitución. Esta vez superaron fácilmente la valla de policías de Fuerza Civil, pero encontraron la avenida Constitución vacía, pues el tráfico se había desviado.

La protesta siguió, pese a algunas confusiones de los marchistas.

El descontento de los maestros de Nuevo León se hizo mayor cuando el 30 de junio el incremento en sus percepciones fue de apenas la tercera parte de lo que iban a recibir, debido a los cambios por la Reforma Educativa, en lo que fue la primera afectación en sus ingresos.

Al hacerse efectivo el 3.5 por ciento de aumento salarial, éste sólo se aplicó al Concepto 1, que es el salario por el cargo que ocupa, pero no en lo correspondiente a las percepciones por carrera magisterial, que desde la quincena pasada se desconcentró y pasó al Concepto 2.

Al día siguiente hubo una marcha que no estaba programada, donde unos 3 mil maestros bloquearon valles del centro de la ciudad. Exigieron la renuncia de la Secretaria de Educación, Esthela Gutiérrez.

El 7 de julio otra vez marcharon y bloquearon. Al día siguiente fueron y bloquearon las oficinas de la Secretaría de Educación.

El 11 de julio, lunes, ante la negativa del Gobierno estatal de dar respuesta a las peticiones que un grupo de maestros hizo unos días antes, volvieron a tomar las calles, aunque en un número mucho menor.

Fue el 13 de julio cuando el movimiento magisterial llegó al clímax.

Ese día, la marcha degeneró en violencia, pues incluyó golpes, empujones, y la respuesta de la policía que lanzó chorros de gas lacrimógeno a los manifestantes que les arrojaban objetos cuando no pudieron romper el cerco policiaco para dirigirse a bloquear Constitución.

Los manifestantes tuvieron dos enfrentamientos con los policías. Algunos maestros cayeron al suelo, e incluso por lo menos uno de ellos salió con un raspón en la frente. Otros resultaron con golpes por los empujones. Por el lado de los uniformados hubo al menos tres golpeados.

En esta ocasión una marcha salió de la Explanada de los Héroes mientras las otras llegaban desde diversos puntos de la ciudad.

En la calle Galeana, la caminata se topó con varios autobuses colocados por las autoridades para bloquearles el paso. No hubo apoyo a los dos o tres que intentaron volcarlos.

En la calle Galeana, al llegar a Aldama, se dio otro enfrentamiento, donde la policía arrojó líquido irritante a los manifestantes.

Algunos maestros denunciaron que en la marcha andaba gente infiltrada que no pertenece al magisterio, lo que fue manifestado oficialmente también por el Gobierno del Estado.

Sin embargo, finalmente el Gobierno del Estado cedió y acordó con el Magisterio que no se verían afectados en sus percepciones, mediante algunas modificaciones al sistema de pago, a fin de conservarles su carrera magisterial.

Las protestas no terminaron, pero con el acuerdo y la llegada de las vacaciones, volvieron a ser de unos cuantos disidentes que hicieron ayunos, cadenas humanas que alcanzaron a cubrir muy poco, y algunos llamados a paros que pocos maestros atendieron.

Sin embargo, la lección que dieron los maestros es evidente: El magisterio conserva su fuerza, y es mejor no despertarlo.