26 de enero de 2014 / 01:42 a.m.

Apodaca.- "Mi música es para siempre, desde el cielo con mi gente", esa era la leyenda marcada en la manta donde se encontraba la fotografía de Carlos Alberto Sánchez Aguirre, vocalista del poderoso Kombo Kolombia la tarde de este sábado, en el Panteón Jardín de los Arcángeles, en Apodaca. 

Y es que familiares y amigos del fallecido vocalista, acudieron al cementerio para llevar serenata a un año de su muerte y de sus compañeros, donde sólo Dios, puede darle el perdón  a los responsables del crimen, aseguraron los presentes.

La mamá de Carlos, doña María Felicitas Aguirre Torres, recordó a su hijo como una persona que luchaba por salir adelante día a día y a través de la música  que desde niño le gustó. 

Y destacó que el buscar a los culpables a través de las autoridades solo sería dar vueltas y vueltas y no se resolvería nada, sólo Dios hará justicia.

"Hemos sufrido bastante por lo que paso, se hizo mucho daño a todos, a todos los integrante no nada más a mi hijo, todos por igual duelen mucho, nunca voy a entender qué paso, no se dan cuenta de todo el daño que hacen.

"Realmente yo no me he parado  a preguntar nada porque creo que no tiene caso nos van  traer vuelta y vuelta y no vamos a resolver nada no vamos a regresar a nadie. Si Dios quiere que los perdone", expresó.

"Somos puro pueblo nuevo, pura gente humilde trabajadora que luchamos desde abajo, que tratamos de salir adelante, pero ya ve lo que pasa no nos dejan. Su vida eran sus canciones, y él siempre se la pasaba cantando desde niño siempre, siempre, yo creo que desde que nació era su vida" añadió.

En el panteón la canción “Sólo tú me haces feliz”, se dejó escuchar en la voz de Adriana del Valle, una de sus amigas quien recordó a Carlos como una persona "buena onda".

Ahí se concentraron más de 80 personas, quienes por momento soltaron en llanto, otros cantaban algunas de las canciones de la agrupación.

A Carlos le llevaron un refresco de manzana, que era de sus favoritos; además colocaron una fotografía del grupo; llevaron arreglos florales y unos globos fueron lanzados al aire en señal de paz.

Y por supuesto la música que a él, más le gustaba.

MARILÚ OVIEDO