CRÓNICA POR VÍCTOR SALVADOR CANALES | MILENIO DIGITAL
26 de octubre de 2015 / 12:05 p.m.

Monterrey.- Aunque en el pasado fueron consideradas un símbolo regiomontano, hoy las avenidas Calzada Madero y Zaragoza se han convertido en un corredor de vicio y prostitución, donde proliferan antros, hoteles de paso y bares que operan toda la noche.

Parece que el famoso barrio El Nacional, de la avenida Colón entre Escobedo y Jiménez, invadió esas dos arterias.

En la avenida Madero, décadas atrás se podía disfrutar de los cines Florida, Reforma y Lírico que ahora desaparecieron.

Era famosa era por su Teatro México, a donde vinieron muchos artistas nacionales y hasta internacionales.

Lo fue también por el Casino Michoacano, un cabaret de categoría, al que también vinieron grandes artistas de la farándula.

Después se desvirtuó y todavía luce el cascarón en la Calzada y Emilio Carranza, de lo que fue ese gran centro social.

Hotel Yamallel
El hotel Yamallel todavía existe. Hace más de 40 años se hospedaban muchos de los artistas que se presentaban en los cabarets | ESPECIAL

En la década de los sesentas, surgió un antro de nombre Las Trancas, en Juárez esquina con Madero, donde ahí empezó el detalle, pues las chicas que bailaban, se quitaban casi, toda la ropa.

Pasando la avenida Zaragoza, a la altura de Diego de Montemayor, están los dos bares de mayor tradición, el Indio Azteca y el Zacatecas.

Pero a la altura de Doctor Coss está un burdel de nombre El Internacional, que acaba de ser clausurado por tercera ocasión.

En Zaragoza, extrañamos mucho en el cruce de esa arteria con Tapia el restaurante El Mérida, con comida yucateca.

Ahora existe un burdel donde hay de todo, masajes con ropa y sin ella, se llama El Poisón, es un mens club y se distribuye de todo.

Lástima que Zaragoza dejó de ser lo que fue, hay unos tres hoteles de paso donde se cobra la habitación para dos, a 150 pesos.

Ya no es lo que fue esta arteria. Lo bueno sigue de Washington a Ocampo, la plaza de los Toreros, junto a la iglesia Sagrado Corazón de Jesús, contra esquina de Palacio de Gobierno.

Cine Lírico
En la avenida Madero, décadas atrás, se podía disfrutar de los cines Florida, Reforma y Lírico que ahora desaparecieron | ESPECIAL

Esa plaza se nombró de Los Toreros, porque como por ahí vivía Lorenzo Garza, de niño, El Ave de las Tempestades jugaba en ese lugar, antes de pensar siquiera ser torero.

En la esquina con Washington, existió el cine Zaragoza, y gratos, muy gratos son los recuerdos de aquél bar extraordinario El Fornos, el centro nocturno El Patio y otro gran cine, de nombre El Rex.

En la esquina de Allende, existió la alberca Monterrey, en pleno lugar de los Ojos de Agua de Santa Lucía, por ahí los aspirantes a toreros se juntaban en esa esquina a la que llamaban El Cuento.

La misma Macroplaza acabó con el Cine Elizondo, que fue el más bello y emblemático de Monterrey.

El primer edificio de altura, el Condominio Acero, que todavía existe se construyó en esa arteria a la altura de Ocampo.

Existe todavía también el Círculo Mercantil, que por poco y tumba el ex gobernador Martínez Domínguez, a quien la directiva de esa institución le impidió que lo derribara.