MARCELA PERALES @marce_reportera
27 de julio de 2016 / 10:16 a.m.

MONTERREY.- La colonia Lomas Modelo Ampliación Norte, en Monterrey, fue fundada hace más de 30 años por un grupo de familias otomíes.

Es aquí dónde al paso de las décadas aún hay descendencia indígena o bien, llegan para trabajar.

Guadalupe Patricio domina su idioma, el otomí. Aprendió a hablar el español porque solo así podría salir adelante en una sociedad que no es incluyente con los pueblos indígenas.

"Pues vengo a trabajar con esta artesanía porque de allá donde vengo pues no, o bueno, en el campo, pero no hay para mantener ni nada, entonces tengo que salir a buscar a donde", dice Guadalupe quien es originaria de Querétaro.

Trabaja ocho horas diarias. Su ganancia es poca, pero para ella es mucho si obtiene 200 pesos.

"Allá (en mi pueblo) a lo mucho que pagan son 60 pesos el día", señala.

Vive con otras familias indígenas en la colonia mencionada, donde también hay niños otomíes que hablan español, pero no olvidan sus raíces.

"Jadi es cuando saludan. Caballo se dice fani, el huevo se dice tachi y la rana se dice argue", menciona Blanca Paulino Pablo que quiere aprender más de su lengua.

Esto es lo que ha logrado Francisco Zamora, promotor comunitario e Integrante de la asociación Zihuame Mochilla, que ayudan a niños indígenas a aprender español e integrarse a la sociedad.

"Nosotros por un lado el arte como una herramienta de interactuar, desarrollo psicosocial, pero también por otro lado el fomento a la lectura, y compartirles talleres donde ellos puedan hacer ejercicios", explica.

A veces son discriminados, pero ellos están orgullosos de hablar una de las lenguas indígenas de México.