MARCELA PERALES  @marce_reportera
28 de marzo de 2016 / 09:26 a.m.

Monterrey.- ¿Qué harías tu con un millón de pesos?...Comprar una casa, un auto, invertir en negocios o tal vez donarlo, son las respuestas de algunos jóvenes. Sin embargo, hay personas como Karen que se comprarían la vida.

"Si, con un millón de pesos yo tengo la seguridad de un hígado nuevo. Quisiera tener mi hígado para seguir viviendo", mencionó Karen Martínez Arzola quien se encuentra en la lista de espera para este órgano.

Un millón de pesos es lo que le cuesta un trasplante de hígado, que para ella representa la vida, porque el suyo dejó de funcionar y lucha por seguir viviendo para cumplir aquellas metas que tiene cualquier chica de 23 años.

“Mi sueño es terminar mi carrera, hacer mi maestría y si Dios me permite hacer un doctorado, como mujer salir adelante y tener hijos, esa es mi gran ilusión", contó la joven.

Karen Martínez Arzola es originaria de Salinas Victoria, estaba por terminar el noveno semestre de la carrera de leyes, pero tuvo que abandonar el estudio por una enfermedad que comenzó a manifestarse en noviembre del 2014.

Inició con sangrados gástricos y ningún médico sabía el diagnóstico exacto, hasta después de varios estudios en el Hospital Universitario.

"Me dicen que tengo unas varices en el estómago, me mandan a hacer una biopsia, salgo con una hepatitis inmune y una cirrosis hepática. Y me dice el doctor debido a que la enfermedad estaba avanzando yo necesitaba un trasplante de hígado", señaló Karen.

Para evitar el pago, hasta ahorita imposible, su entonces novio se casó con ella para que tuviera acceso al Seguro Social, pero en dicha institución no le dieron ninguna esperanza de vida.

"(Me dijeron) que no era apta para el trasplante de hígado, que mejor me quedara en mi casa hasta que Dios me recogiera", recordó.

Karen no se rindió, regresó al Hospital Civil, pero tiene que esperar a que un paciente tenga muerte cerebral y que la familia esté dispuesta a donar el hígado del fallecido.

Además, tener saldada la cuenta de un millón de pesos.

"Hay veces que me desespero porque digo de donde vamos a sacar tanto dinero, ni siquiera en mi vida lo he visto", dijo Karen.

"La impotencia de no poder hacer nada porque nos piden esa cantidad de dinero verdad. Si ella llega a trasplantarse y que le donen el órgano, pues en un futuro la veo con su carrera terminada, trabajando", dice entre lágrimas su papá Tomás Martínez.

Entre rifas, ventas en el mercado y otras actividades, Karen ha recaudado 30 mil pesos. Está consciente de lo que puede pasar si no se trasplanta, y aunque lo acepta, se rehúsa a la idea de enterrar sus sueños.

"Si así Dios lo quiso se lo aceptaré. Pero no es lo que yo quiero, quiero seguir con mi vida adelante, como cualquier mujer de 23 años", expresa decidida Karen.

La única esperanza son aquellas personas que puedan ponerse en su lugar y aportarle algún donativo, aquellas autoridades de las que no ha recibido apoyo…De todas las personas que el día de mañana podrían estar en su lugar.