NOTIMEX
19 de abril de 2017 / 09:49 a.m.

MÉXICO.- La captura de Javier Duarte no fue fácil, requirió de una estrategia policiaca previa para obligarlo a salir de su habitación sin recurrir a la fuerza y evitar la posibilidad de que pudiera atentar contra su vida, que reaccionara de manera violenta o se atrincherara.

Integrantes de la Policía Nacional Civil (PNC) e Interpol Guatemala le sellaron todas las vías de escape y cortaron la conexión a internet para forzarlo a que abandonara por su cuenta la habitación 505 del hotel Riviera de Atitlán, en el que estaba escondido.

Al verse incomunicado y escuchar el ruido de los oficiales de seguridad, Duarte se dirigió apresurado hacia los elevadores, los cuales también habían sido neutralizados, por lo que corrió por el pasillo del quinto piso, en donde, finalmente, fue detenido.

Tenía un equipo de informantes que de nada le sirvieron ante la sorpresiva actuación de los agentes que lo trasladaron al lobby, donde lograron identificarlo aun cuando proporcionó otro nombre.

El ex priista aceptó posteriormente su identidad y señaló que su esposa Karime Macías y familiares se encontraban en el interior de la habitación en la que él se refugió.

Este operativo tuvo que realizarse sin margen de error y de manera coordinada, dijo Stu Velasco, subdirector general de Investigación Criminal de la PNC de Guatemala, en entrevista con Samuel Cuervo.

“Cuando tienes un objetivo de cuello blanco que aparentemente ha cometido ilícitos de delincuencia organizada, su conducta es impredecible en el momento en que sabe que está a punto de ser capturado.

“Se deben manejar los escenarios desde un posible suicidio y toma de rehenes hasta una agresión violenta, estábamos en un complejo turístico con miles de personas por Semana Santa y por eso la operación se realizó así (...) debemos actuar con el factor sorpresa y por eso no ser detectados, todo fue planeado”, puntualizó.

Francisco Gómez Lacan, secretario técnico de la PNC, explicó que desde el viernes 14 se supo que el “objetivo” se encontraba en el quinto piso del hotel Riviera, aunque “el margen de error aún era de dos o tres habitaciones”.

La confirmación sobre la ubicación exacta del ex gobernador llegó hasta el sábado 15 de abril.

Ese día, alrededor de la una de la tarde, agentes de la PNC vieron a Duarte en el balcón de la habitación del quinto piso acompañado de dos personas.

El “avistamiento” lo hicieron oficiales guatemaltecos que estaban desplegados en la playa del lago Atitlán, frente al hotel Riviera.

Los mandos policiacos guatemaltecos detallaron que con base en esa información se decidió efectuar el operativo una vez que se contara con la orden judicial correspondiente.

Velasco manifestó que de manera simultánea, en la capital de Guatemala, funcionarios de la cancillería mexicana, así como autoridades de la nación centroamericana, solicitaron la orden de captura con fines de extradición.

“Esto resultó un proceso muy importante, porque nos permitía como policías, al momento de identificarlo y tenerlo frente a nosotros, ejecutar una orden de detención y proceder en el mismo momento a consignarlo ante el tribunal de justicia y entonces garantizar que él iba a permanecer bajo resguardo del Estado de Guatemala bajo una orden de captura del juez competente”.

La orden de detención provisional con fines de extradición que giró el juez primero de primera instancia penal de Guatemala llegó a las autoridades policiacas 30 minutos antes de ejecutar la captura.

En el operativo participaron 25 agentes liderados por Interpol PNC y se instalaron dos círculos perimetrales de seguridad para garantizar que no saliera del complejo hotelero.

“Para esta ocasión tuvimos que neutralizar los ascensores, también tuvimos que cortar toda la señal de internet para que no pudiera tener comunicación. Se vio aislado, se vio neutralizado, ya no pudo comunicarse porque él tenía su seguridad, entonces cuando empezó a escuchar todo el ruido de la seguridad que estaba incursionando él salió de la habitación y quiso ingresar al ascensor, al ver que no funcionaba fue por el pasillo, una vez que nos vio intentó correr y logramos capturarlo”, afirmó el comisario Gómez Lacan.

Los mandos guatemaltecos destacaron el intenso intercambio de información sensible para concretar esta detención con funcionarios de la Procuraduría General de la República y de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) que encabeza Omar García Harfuch.

Como dio a conocer MILENIO el lunes pasado, señalaron que desde noviembre de 2016, luego de la detención en Tapachula, Chiapas, de Mario Medina Garzón, quien llevaba pasaportes falsos de Duarte y su esposa, se instaló una mesa de trabajo y la “ruta crítica” de investigación criminal para dar con el “objetivo”.

“A partir de ahí tenemos también en Guatemala equipos técnicos que hicieron una serie de vigilancias y seguimientos, por ejemplo en la ciudad de Antigua Guatemala, un área turística, donde estaban los seguimientos, se verifican algunos complejos hoteleros y luego determinamos una zona de alto nivel económico en Guatemala”.

Los oficiales destacaron que el arresto se dio sin el uso de fuerza, de una forma eficaz para poder detenerlo garantizando sus derechos humanos e integridad física, y con respeto al sistema de justicia.