MILENIO DIGITAL
22 de noviembre de 2017 / 06:42 p.m.

ESPECIAL.- Chicozapotes, aguacates, tomates verdes y tortillas son las cosas que Agustín Carstens, aún gobernador del Banco de México (Banxico), quisiera empacar en el equipaje que lo acompañará a Basilea, Suiza, sede del Banco de Pagos Internacionales donde ocupará la gerencia general.

“Eso es lo que voy a extrañar y no es que no quepa (en mi maleta), es que no me lo dejarán pasar; esa es mi preocupación", dijo durante su último mensaje a los medios de comunicación, con motivo del informe del Banxico correspondiente al tercer trimestre del año.

Sonriente y cálido, Carstens respondió dudas sobre el rumbo económico del país, la política monetaria que se debería seguir implementando, el impacto de aumento del gas y la gasolina en la inflación, la incertidumbre por el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), pero también bromeó sobre su partida.

“Los voy a extrañar y siempre los recibiré bien en Basilea, sobre todo si me llevan unos chilitos o algo por el estilo. La realidad es que si ha sido un privilegio y siempre ha sido muy gratificante estar en contacto con ustedes”, le dijo Carstens a alrededor de 30 reporteros y fotógrafos que acompañaron en su última conferencia de prensa al hombre que logró sostener durante 24 meses consecutivos la tasa anual de inflación en alrededor de 3.0 por ciento que es la meta del Banxico.

Según el banquero, no poder empacar su comida favorita hará que él venga más al país, lo que consideró como “un factor positivo”.

Esta cercanía no sólo será por motivos personales, pues Carstens -cuya misión principal será participar en la construcción de un sistema financiero mundial sólido y estable, para que la economía global no se desestabilice - dijo que el hecho de que México forme parte (desde 1996) del BIS hace que él deba mantener comunicación estrecha y constante con el futuro gobernador del Banxico.

“Cada banco central tiene su proceso de tomar decisiones, pero yo pienso que en la medida en que haya mayor coordinación y cooperación entre bancos centrales se crea un entorno más favorable para todos los países, incluyendo a México”, dijo.

Moderado y prudente con sus palabras, Carstens confió en que antes de que él deje el Banxico, el próximo 30 de noviembre, habrá un sucesor para su cargo. “Todavía faltan varios días, hay tiempo para que se cumpla (el nombramiento) y yo espero que todo quede en su lugar para el momento en que yo empiece mis labores en el Banco de Pagos Internacionales”.

La Cámara de Senadores debe ratificar al nuevo gobernador del banco central antes de entrar en receso el próximo 15 de diciembre, pero si no se nombra al sucesor de Carstens antes de que él se vaya, por ley el subgobernador con mayor antigüedad en el cargo será gobernador interino y presidirá la Junta de Gobierno del Banxico; en este caso sería Roberto del Cueto Legaspi, quien ostenta el puesto desde 2007.

El puesto de gobernador del Banco de México se ejerce durante un periodo de seis años; y comienza el primero de enero del cuarto año de cada administración presidencial.


pjt