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20 de enero de 2016 / 08:45 a.m.

México.- "En mis sueños veo al Papa Francisco usando la mitra que hice, y lloro de felicidad", platica Guadalupe López Hernández, quien ágilmente y sin quitar la vista de la tela cuadrillada, borda en punto de cruz los motivos indígenas -como el caracol y la cruz maya-, que tendrá el tocado que usará el Obispo de Roma en la misa del próximo 15 de febrero en esta ciudad.

Con voz entrecortada, dice: “aún no me creo que me hayan encomendado esta tarea la Diócesis de San Cristóbal y el Obispo Felipe Arizmendi”, y emocionada explica qué significan los bordados más grandes que forman un cuadro en cada esquina de la mitra.

Son los puntos cardinales, señala, hay cuatro caracoles que usan los indígenas cuando oran, también cuatro báculos, una cruz maya y también están representados el cielo, la tierra y las estrellas, los bordados son de color moradoro y rosado, porque ya empieza la Cuaresma.

“Yo soy misionera apóstol y desde los 15 años ingresé trabajar para la Iglesia” desde que hice la primera Comunión me dio el gusto por servir a los demás, mediante el catolicismo y recibí un curso de cinco meses como misionera", relata López Hernández.

Vestida de color morado con un chaleco negro, no quita su mirada de su tejido y señala en entrevista, que dedica cuatro horas diarias al bordado de la mitra, que es el tocado con el que cubren su cabeza durante los actos litúrgicos, aquellas personas con dignifidad episcopal.

“Empece a elaborarla desde hace 20 días y voy a hacer cuatro mitras en total, una para el Papa Francisco y las otras para los obispos de esta entidad”, destaca.

Junto a su canasta de tejido, donde los hilos del número 4104 y 4101 y el estambre de tres hebras de color azul rey que sirve para resaltar las cruces más pequeñas, están formados a un lado de las tijeras, varias agujas y unos lentes, recuerda que, desde que la hermana del obispo le enseñó a bordar, "ha hecho más de seis mitras".

De 52 años de edad, Guadalupe López Hernández afirma que es un sueño el que está viviendo, coser la mitra del Santo Padre, “y si estoy frente a él, lo voy a saludar y le voy a pedir que siga rezando por nosotros, por aquellos que necesitamos aumentar nuestra fe".