VÍCTOR HUGO MICHEL Y ROGELIO AGUSTÍN ESTEBAN | MILENIO DIGITAL
29 de mayo de 2015 / 08:14 a.m.

CHILAPA.- A 10 días de solicitar al gobernador Rogelio Ortega Martínez el envío de personal de la Marina Armada de México para buscar a sus 30 desaparecidos, comisarios de la zona rural de Chilapa preparan su regreso a la cabecera municipal, con la advertencia de que en esta ocasión serán por lo menos cinco mil los hombres armados que retomarán el control de la ciudad.

Xiloxuchicán es la última comunidad de Chilapa, ubicada en el límite con el municipio de Quechultenango, a pocos minutos de Tlanicuilulco, pueblo que concentra la principal base de operaciones de Los Ardillos, grupo que se disputa el control de la montaña baja con Los Rojos.

En la comisaría ejidal se reunieron cinco de los comisarios que la tarde del 9 de mayo ingresaron a Chilapa.

En los días de la ocupación se manejó la cifra de 300 hombres armados, pero dos semanas después los representantes de 30 comunidades aseguraron que en realidad eran mil.

Los comisarios negaron cualquier vínculo con Los Ardillos y defendieron su incursión en Chilapa bajo el argumento de que hay 30 desaparecidos desde octubre de 2014.

El 18 de mayo se reunieron con el gobernador Rogelio Ortega Martínez en Chilpancingo, le entregaron la lista de sus desaparecidos y solicitaron por escrito el envío de personal de la Marina para buscarlos.

Hicieron hincapié en que es el único cuerpo de seguridad en el que confían y dieron un plazo de 24 horas para comenzar los trabajos de rastreo.

Plática con capo

A casi 20 días de la toma, Apolonio Villanueva Jiménez, comisario ejidal de Xiloxuchicán, reunió en su pueblo a cinco de los hombres que encabezaron la toma de la cabecera municipal.

"Tomamos el ayuntamiento por el problema de los levantones cometidos contra nuestra gente, pero al retirarnos no nos trajimos a nadie; agarramos a varios pero los llevamos a la Gendarmería. Ellos indagaron, les tomaron los datos y después quedaron libres", comentó.

El representante ejidal comentó que atendió personalmente a la hermana de un detenido, le mostró los mensajes que el joven guardaba en su celular y para quién trabajaba, luego lo dejaron en libertad porque se trataba de un menor de edad.

Antes de liberar Chilapa, la mañana del 13 de mayo, Villanueva Jiménez tuvo la oportunidad de platicar telefónicamente con Zenén Nava Sánchez, El Chaparro, identificado como jefe de plaza de Los Rojos.

"Me habló para pedirme que me retirara y lo dejara trabajar, que si lo hacía me iba a entregar los cuerpos de la gente. 'Yo soy el responsable de todo lo que se pierde en Chilapa'", le remarcó el capo.

Villanueva Jiménez
tuvo tiempo de leer al supuesto capo los nombres de sus desaparecidos, Nava Sánchez le pidió unos días para buscarlos y reconoció la posibilidad de que la gente a su cargo los hubiera tomado cautivos.

"Lo que pasa es que estuve unos días en el norte, pero los buscamos y si los tenemos se los entregamos", le prometió.

El 14 de mayo los habitantes de la zona rural abandonaron Chilapa, siete días después aparecieron tres cuerpos desmembrados en el panteón de la comunidad de Nejapa.

Miembros de Los Rojos avisaron que eran parte de la lista de 30 que podían acudir a reclamarlos.

Los comisarios temieron una emboscada y pasaron el reporte a la Gendarmería, luego el personal del Servicio Médico Forense (Semefo) realizó el levantamiento y se los llevó a Chilpancingo. Todavía están a la espera de que se establezca la identidad.