MILENIO DIGITAL
5 de agosto de 2015 / 07:56 a.m.

México.- Los tres hombres que asesinaron a las cuatro mujeres y al fotógrafo de Cuartoscuro, Rubén Espinosa Becerril en un departamento de la colonia Narvarte, llegaron a ese domicilio la mañana del viernes 31 de julio, fecha en que se cometió el crimen.

De acuerdo con pruebas que han surgido, las víctimas no convivieron con los homicidas, como habían dicho las autoridades.

Los asesinos arribaron al departamento 401 ubicado en la calle de Luz Saviñón 1909, en la colonia Narvarte, después de las nueve de la mañana del viernes y no en la madrugada del jueves, como se planteó al principio.

En el inmueble solo estaban la activista Nadia Vera, la maquillista Yesenia Quiroz; Nicole, de quien se presume era colombiana; Alejandra, la empleada doméstica, y Rubén.

Esbeídi, la testigo, quien compartía el departamento con Nadia, Yesenia y últimamente con Nicole, salió temprano a trabajar.

Un amigo del fotógrafo de Cuartoscuro narró ante la autoridad que horas antes del crimen Nadia, Rubén y él estuvieron en un bar.

Alrededor de las dos de la mañana, los tres llegaron al departamento ubicado en Luz Saviñón. Ahí, convivieron un par de horas y después se retiró con Rubén. El fotógrafo de Cuartoscuro regresó a la vivienda.

Esbeídi aseguró que nunca vio a alguien extraño, luego de que llegó de trabajar la noche del pasado jueves.

La joven tiene al menos dos años de estar rentando el departamento, en el que después recibió a Nadia y Yesenia, con quienes dividía el pago de la renta de 10 mil pesos mensuales. Dijo que hace menos de un mes se unió Nicole, quien no tenía trabajo.

También se pudo conocer que Alejandra llegó a las nueve de la mañana del viernes para realizar limpieza. Después de esa hora, arribaron los tres asesinos, quienes entraron sin forzar la cerradura de la puerta y sin causar destrozos en el interior.

Las autoridades presumen que entre las diez y las doce del día se cometió el crimen.

Los cuerpos de Rubén y Nadia fueron encontrados en una recámara. En otra estaban Yesenia y Nicole. Las mujeres estaban en cada una de las habitaciones que usaban. El cadáver de Alejandra fue hallado en el baño.

Todas las víctimas estaban atadas de pies y manos, presentaban golpes y un disparo en la cabeza. El cuerpo de Nicole también presentaba signos de abuso sexual.

En la escena del crimen se encontraron tres ojivas. Las otras dos se alojaron en la cabeza de las víctimas.

Los asesinos se apoderaron de las identificaciones y carteras de los ultimados.

A las tres de la tarde abandonaron el departamento. Su salida fue captada por una cámara del C-4 que se localiza en el cruce de Luz Saviñón y Zempoala.

Se confirmó que solo uno de los delincuentes huyó del lugar a bordo del Ford Mustang placas 486 VRN que tenía en su posesión Nicole, automóvil que está registrado bajo el nombre de Sergio Cervantes Conde.

La cámara también registró que otro homicida se retiró con una maleta. El tercer asesino corrió.

Las cámaras de la Ciudad de México tienen registrada la ruta que siguió el vehículo que después fue localizado en calles de la delegación Coyoacán. A las siete de la noche del viernes, Esbeídi descubrió los cadáveres cuando regresó de trabajar.

Horas después, el amigo de Rubén fue contactado por la hermana del fotógrafo, quien estaba desesperada porque no encontraba a su consanguíneo, al que le había llamado por teléfono varias veces.

El amigo le dijo a la hermana de Rubén que estuvieron en el departamento de Nadia. Ambos se dirigieron a la casa de la Narvarte y descubrieron que el fotógrafo fue asesinado.

En el departamento, las autoridades no encontraron evidencia de consumo de alcohol.

Los vecinos declararon que no escucharon gritos ni disparos. Dijeron que las jóvenes tenían al menos dos meses de no hacer fiestas.

También comentaron que a la colombiana nunca la vieron salir del edificio. Solo la veían en los pasillos.

Las huellas dactilares de Nicole fueron entregadas a la Embajada de Colombia en México para tratar de establecer su identidad.

De igual manera, se conoce que el arma de fuego que usaron los asesinos, calibre nueve milímetros, no ha sido utilizada en otros homicidios.

En el caso de Sergio Cervantes, quien registró el vehículo con domicilio en calle Trotsky, colonia Primero de Mayo, en la delegación Venustiano Carranza, se descubrió que no vive en ese lugar.

La Policía de Investigación tiene testimonios en el sentido de que Cervantes nunca habitó el inmueble. Los vecinos ni siquiera lo conocen.

En esa dirección solo llega correspondencia sobre vehículos de lujo, a nombre de otras personas, que tampoco viven en el domicilio.

La PGJDF tampoco ha logrado esclarecer sí las víctimas fueron sorprendidas cuando estaban durmiendo.