MILENIO DIGITAL
24 de febrero de 2017 / 07:39 a.m.

MÉXICO.- La bandera mexicana se hace sin defectos, sin accidentes. La perfección es lo que se busca y para ello utilizan los mejores materiales sin importar su origen: hilos de Francia y tintes de Alemania y Suiza.

La Fábrica de Vestuario y Equipo de la Sedena es el lugar donde hacen las banderas monumentales y todas aquellas que ondean en las dependencias públicas federales y estatales. En ese lugar conviven los lienzos tricolores del lábaro patrio y las telas con estampado camuflaje que se emplean en los uniformes militares, el cuero con el que fabrican las botas y el metal de los cascos.

En su elaboración participan más de 15 personas que se tardan alrededor de tres semanas por cada bandera monumental, diez días son para ensamblarla y pintar a mano el escudo nacional.

En cada uno de los talleres se lee: "cero accidentes, cero defectos", el recordatorio permanente de que lo que fabrican no es un textil más, sino un símbolo que representa a México.

En el taller de teñido, se escucha el ruido permanente del roce de telas, parecido al que se oye en las lavanderías. Las máquinas trabajan 24 horas seis días a la semana. En una máquina larga y estrecha se colocan 750 metros de tela ripstop diamante, tan fuerte que resiste por un año el sol, la lluvia y el viento, para teñirla de rojo, blanco o verde, según sea el caso.

Un sólo hombre se encarga del teñido y de revisar que la tela no tenga machas, rasgaduras, desperfectos y que los tonos sean exactamente los mismos a los de las demás banderas.

"Los colorantes son de Suiza y los auxiliares para el teñido son de Alemania. Son colorantes de muy alta calidad, no son contaminantes, son amigables con el medio ambiente", dice orgulloso el capitán Luis Miguel Fernández, encargado del lugar.

Él dice que es el responsable de que "nuestro lábaro patrio tenga una presentación adecuada ante el pueblo de México porque todas nuestras banderas ondean en espacios públicos", por ello fue a estudiar a Alemania para poder darle el mejor color.

Por eso, si hay un error éste debe ser corregido. La tela debe pasar todas las pruebas y se debe comprobar que el químico que la hace repelente funcione.

En otro taller cortan la tela en lienzos de cerca de 14 metros de largo por casi 1.5 metros, el tamaño puede variar según las proporciones de la bandera. Los lienzos son tiras largas con proporciones similares a las de las columnas de los edificios, la cuales se unen para formar banderas de hasta 55 metros de largo por 31 metros de ancho.

También se cortan lienzos más pequeños de casi 30 centímetros de largo para una bandera de .90 metros de largo por 1.58 metros de ancho. Estas banderas, similares a las utilizadas en los honores, se colocan dentro de vitrinas en las oficinas de los altos funcionarios.

BORDADA CON ORO Y PLATA

El escudo de las banderas pequeñas se borda, el de las grandes se pinta, pero ambos son hechos a mano y en ambos se tardan casi dos semanas.

Los hilos, bañados en plata y oro, son traídos desde Francia para bordar el escudo. Dos militares trabajan durante dos semanas en esa tarea, tensando y entrelazando los hilos para crear texturas y matices. Entre más tenso el hilo más brilloso es el color y más lisa la textura. Los hilos holgados dan un efecto más rugoso y opaco y son utilizados para crear las plumas del águila.

A unos 100 metros de distancia está el taller donde pintan el escudo de las banderas más grandes. Veinte lienzos conforman una bandera de 50 metros de largo. El ensamblado se realiza en el taller de Confección C, donde cerca de diez militares se sientan frente a una máquina de coser para hacer que los pequeños lienzos se conviertan en algo monumental.

Primero se une el color blanco para que puedan pintar el escudo nacional. Cuatro personas, con zapatos de tela, para evitar manchar los lienzos, son los artistas que lo pintan, en total aplican 16 colores, 11 para la base y cinco para dar el matiz.

"La última fase es la del matizado, darle el realce a la bandera es lo más delicado y lo que más se tiene que cuidar en la confección de una bandera", dice el encargado del lugar, Bernardo Jiménez.

Los pintores primero entrenan con banderas más pequeñas antes de aplicar los colores a las banderas monumentales, en esta etapa un error es inadmisible y según el responsable nunca ha ocurrido uno.

Terminado el escudo, el lienzo se deja secar por cinco días para que el pigmento se fije y el escudo no se despinte por la lluvia.

Por último, al color blanco se le añaden los rectángulos verde y rojo. La bandera terminada tiene un peso de 220 kilos y es tan grande que uno puede caminar al menos 50 pasos por debajo de ella cuando está completamente extendida.

Al año se producen cerca de 77 banderas monumentales que van desde los 25 hasta los 55 metros de largo y en cuya elaboración participan más de 20 personas.