MILENIO DIGITAL
22 de abril de 2015 / 08:56 a.m.

Ciudad de México.- Jaime Eduardo Quevedo Gastélum y Miguel Ángel Castillo Carrillo, ambos sobrinos del extinto capo Amado Carrillo Fuentes, "El Señor de los Cielos", fueron capturados en Culiacán, Sinaloa, informó el procurador general de Justicia del Estado, Marco Antonio Higuera Bernal.

En conferencia de prensa, el funcionario explicó que Jaime Quevedo es líder de una banda de secuestradores y homicidas en la región.

El presunto líder de la banda es el único hijo varón de Rodolfo Carrillo y Giovanna Quevedo, ambos asesinados en septiembre de 2004 en la plaza Cinépolis de esta capital; Jaime Eduardo se cambió el apellido a Quevedo Gastélum, como su mamá, para pasar desapercibido, informó el Procurador. Miguel Ángel Castillo Carrillo, es hijo de Luz Bertila Fuentes Carrillo, hermana de "El Señor de los Cielos".

Capturan a sobrinos de 'El Señor de los Cielos'

El procurador declaró que la banda de secuestradores, liderada por el sobrino de Amado Carrillo, mataba a sus víctimas a pesar de que cobraran el rescate; sólo dejaron libre a una persona tras recibir el pago, pues se trataba del abuelo del jefe de la célula criminal, pero el que fue a pagar el rescate fue asesinado.

La tarde del lunes, policías ministeriales y presuntos delincuentes se enfrentaron durante dos horas en la colonia San Carlos, en Culiacán. El saldo fue de tres muertos y siete detenidos.

Los ministeriales intentaron rescatar al empresario Ernesto Valdez, quien fue secuestrado por tres presuntos delincuentes; sin embargo, fue asesinado por sus captores. El procurador negó que haya sido un operativo fallido.

El funcionario detalló que los secuestradores adquirieron equipo de comunicación en Tepic y Guadalajara para realizar sus operaciones.

A los detenidos les fue asegurado un arsenal entre el que destaca un rifle con aditamento lanzagranadas conocido como 'Barret', calibre 50, rifles con lanzagranadas, cientos de cartuchos y equipo táctico. En la escena del enfrentamiento se levantaron 680 casquillos percutidos de diferentes armas.

Los involucrados podrían alcanzar de 80 a 140 años de prisión, sentenció el fiscal del estado.