MILENIO DIGITAL
7 de abril de 2017 / 11:45 a.m.

CIUDAD DE MÉXICO.- Hace cinco años Indra Ríos solía ocultarse de las miradas curiosas y burlonas de la gente por formar parte de la lista de las mujeres más obesas del mundo, con 120 kilogramos y 1.65 metros de estatura, pero ahora la joven de 26 años que estudia psicología se da el lujo de usar ropa ajustada y hasta bikini después de haber perdido 55 kilos.

La joven, que ahora estudia psicología y lucía un hermoso vestido entallado, acudió a la Clínica de Manejo Integral de la Obesidad Mórbida, en el Centro Médico Nacional 20 de Noviembre, del ISSSTE, donde emprendió una batalla contra un padecimiento que se ha convertido en México en la principal causa de enfermedades crónicas y degenerativas.

Cuando tenía 21 años Indra presentaba un cuadro severo de depresión debido a la obesidad mórbida que desarrolló desde niña a causa del hipotiroidismo. Además, dijo la paciente en conferencia de prensa, tener 44.4 de índice de masa corporal la colocaba en una situación alta de desarrollar diabetes y problemas cardiacos.

El bullying que sufrió desde pequeña por el exceso de peso y los ataques de ansiedad propiciaron en Indra aislamiento, desgaste en las articulaciones de las rodillas y cansancio extremo, lo que le impedía moverse de su cama.

El caso de Indra era complejo, explicó Jesús Montoya Ramírez, especialista en cirugía bariátrica y cirugía robótica, por lo que primero se sometió a un tratamiento integral basado en dietas y uso de fármacos para controlar hipotiroidismo, ataques de ansiedad y depresión.

Posteriormente se hizo un procedimiento quirúrgico basado en la colocación de una manga gástrica por vía laparoscópica. Para ello, aclaró el especialista, la joven debió acudir a estudios clínicos periódicos de endocrinología y a terapias. También recibió educación nutricional a fin de que supiera cómo tener una dieta saludable y efectuar actividad física.

Fanny Stella Herrán Motta, especialista del servicio de Cirugía Plástica y Reconstructiva, explicó que tras perder 55 kilos la joven presentó, como es natural, colgajos de piel, por lo que en octubre de 2014 se procedió a reconstruir abdomen y glúteos con transferencia de tejido graso autólogo, además de practicar una mamoplastía para reposicionar sus senos.

La especialista subrayó que la cirugía plástica y reconstructiva es esencial en el proceso de rehabilitación, integración y reinserción social de los pacientes intervenidos por obesidad mórbida.

CAMBIO DE VIDA


Indra pesa 65 kilos, tiene un índice de masa corporal de 24.2 y mantiene bajo control el hipotiroidismo. “Jamás pensé que tendría el cuerpo que tengo ahora. No llegué a pensar que me vería así y que usaría hasta bikini”, expresó.

La paciente forma parte de los mil 27 derechohabientes tratados quirúrgicamente por obesidad extrema en los últimos 11 años en dicho hospital, con 97.97 por ciento de éxito en el proceso quirúrgico y 85 por ciento de efectividad en el control de peso transcurridos cinco años.