NORMA PONCE | MILENIO DIGITAL
20 de mayo de 2015 / 08:15 a.m.

CHIHUAHUA.- Christopher Raymundo Márquez fue asesinado la semana pasada en Chihuahua por sus tres primos y dos vecinos mientras "jugaban a los secuestradores". El niño de seis años recibió 27 puñaladas y la extirpación de ojos y mejillas. La madre de Christopher, Tania Mora, exige justicia.

El lunes pasado se informó que dos de los cinco jóvenes serán detenidos y juzgados por una pena máxima de 10 años y el resto quedará en libertad tutelada.

"Me siento muy orgullosa de haber tenido un hijo maravilloso. Después de lo que ocurrió, le juré que no voy a parar hasta que se haga justicia", expresó la madre.

"Me siento impotente porque ni siquiera pude ver el cuerpo de Christopher; me impidieron que lo viera por lo lastimado que estaba. Me entregaron su cadáver sellado", dijo.

Acompañada de su abogado, Víctor Tadeo, la madre de familia dio a conocer que el próximo jueves se llevará a cabo un juicio oral a puerta cerrada en el Centro de Reinserción Social (Cereso) de Aquiles Serdán, Chihuahua, donde los cinco asesinos darán testimonio del homicidio.

Los agresores son menores de edad (dos tienen 15 años, dos niñas 13 y otro de 12), pero a pesar de su corta edad actuaron con "saña y violencia", dijo el litigante.

Por ello, anunció que llevarán el caso a la Suprema Corte de Justicia de la Nación y la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

Vecinos de la colonia Laderas de San Guillermo reconocieron que los menores implicados realizaban actos vandálicos en las casas abandonadas del fraccionamiento, las cuales fueron incendiadas.

Además, declararon que realizaban "ritos para adorar al demonio, por lo que mataban animales". Incluso, MILENIO realizó un recorrido por las viviendas deshabitadas y constató que hay pintas: "Gracias a Satan (sic) y a Luzbel"; las cuales son atribuidas a los agresores.

Una vecina, que prefirió omitir su nombre, dio a conocer que el día de la desaparición de Christopher, la prima del menor invitó a éste un antojito y horas después se dio a conocer su desaparición. Un día después le pregunté por él y me dijo que lo vio por la ferretería.

La maestra de Christopher Raymundo Márquez, Denisse Flores, declaró que era un niño alegre y quería ser policía. Dos años atrás, vivió el luto de su padrastro y era muy servicial con uno de sus hermanos, quien es discapacitado.

"Era un alumno muy carismático, sociable, platicador, coqueto, trabajador y servicial, por lo que lo vamos a extrañar", expresó.

Habitantes de Chihuahua marcharán el sábado para pedir justicia.