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8 de marzo de 2016 / 01:35 p.m.

México.- Haca 600 años la cultura matlazinca creó un desarrollo administrativo, habitacional y un panteón ceremonial de gran esplendor en lo que ahora conocemos como Valle de Bravo, Estado de México, sin embargo durante los últimos 70 años los vestigios de esta civilización han sido destruidos por la maquinaria inmobiliaria de alto poder adquisitivo, con la colaboración directa del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), el gobierno estatal y ayuntamiento.

De acuerdo a una investigación de un medio nacional, el predio Casa de Ídolos, en la zona arqueológica de La Peña, era uno de los últimos espacios en resistir el embate inmobiliario, pero en diciembre de 2015 el INAH ordenó desmantelar y enterrar estructuras prehispánicas, algunas calificadas como "monumentales", para dar paso a la construcción de un centro comercial en terrenos de los empresarios Alejandro Martí y Alejandro Aboumrad, revelan documentos oficiales.

Los medios y organizaciones que forman parte de Mexicoleaks recibieron una filtración sobre la destrucción de vestigios arqueológicos en Casa de Ídolos, lo que dio inicio a una investigación conjunta que concluye que estas conductas se han repetido desde la década de 1930, cuando se descubrieron los primeros vestigios.

De acuerdo al artículo publicado este martes, los terrenos son relevantes porque dan vista completa al lago artificial de Valle de Bravo; por ejemplo, una casa con alberca en esta zona se oferta en Internet en dos millones de dólares.

El valor cultural de la zona es incalculable, pues desde el año 600 de nuestra era, Valle de Bravo era sede de una civilización de gran prosperidad y actividad cultural.

Alrededor del año 750 los habitantes desaparecieron, por razones aún desconocidas; en 1200 regresaron para establecer temazcales y aliviar las dolencias de los enfermos de toda la región y aquellos que no sobrevivían eran enterrados en la misma zona junto a suntuosas ofrendas.

Las excavaciones de las últimas décadas han dado como resultado el hallazgo de cientos de entierros, ofrendas, esculturas y edificios "monumentales".

Nada importó. Documentos oficiales confirman que 1) la zona no ha sido explorada en su totalidad, 2) el saqueo de vestigios arqueológicos, 3) que los arqueólogos que defendieron la preservación fueron removidos "por órdenes superiores" y 4) y que la destrucción del patrimonio histórico no es perseguida por el INAH.